IGR: 0219. Versión: 1. Rima: é-a. Hemistiquios 48.
Alcuéscar (ay. Alcuéscar, p.j. Cáceres, ant. Montánchez, Cáceres, España)
¡Santo Cristo de Torrijos, Señor, si aliviáis mis penas,
la primer misa que diga, en vuestro altar y presencia!
Se levanta una mañana, sin que nada le doliera,
a comenzar su camino y su camino comienza;
ya llega a la santa ermita, cerradas están las puertas,
da voces al ermitaño por aquellas arboledas
y nadie le respondía, si no es pájaros que suenan.
Se ha güelto para su casa llorando lágrimas tiernas,
y en el medio del camino un tierno infante se encuentra.
¿Por qué lloráis, padre mío, qué lágrimas son aquestas?
Hijo, lloro por que vengo de cumplir una promesa
a mi Cristo de Torrijos y no lo vide y me pesa.
Venga usted, padre, conmigo, que yo le abriré la puerta.
Llegan a la santa ermita, de par en par las encuentran.
¿Sabes ayudar la misa? ¡Oh, padre, quién bien supiera!.
Asistió`l niño a la misa con muy grande reverencia.
Al decir «orate frate», a mudar los pies no acierta,
en ver que la santa ermita toda se cubrió de estrellas.
¿Dígame, niño, quién eres? Yo soy el Dios que celebras;
pídeme cuanto quisieres, que me agradan tus promesas.
Pido que a todo cristiano le diereis la gloria eterna.
Eso no puede ser, padre, que son muchas las ofensas,
pero si lo publicárais al primer viernes que venga,
conseguirán mi perdón, perdón de culpas y penas.