IGR: 0209. Versión: 6. Rima: é-a. Hemistiquios 74.
El Espín (parr. Folgueras, ay. Coaña, p.j. Luarca, ant. Castropol, Asturias, España)
Palabra de amor se tratan un galan y una doncella.
Él le promete, si vive, que se ha de casar con ella;
desque la echara á perder, por ese mundo se fuera.
La niña, de aborrecida, de maldiciones le ruega.
Diérale una enfermedad muy rigorosa y suprema,
que le duró nueve meses y al cabo de ellos muriera.
Los demonios por llevarlo, allí mismo lo atormentan:
allí llegó San Francisco, porque el alma no se pierda
pidiera una gracia á Dios; luego se la concediera,
que volviese el mozo al mundo como si vivo estuviera
á ganar los cien ducados al honra de una doncella.
Fórase él por allí alante más contento que una estrella;
viera estar un labrador beneficiando su hacienda.
Dizle si quiere servir y le pagará moneda.
Por el día trabajaba, de noche hacía penitencia;
que se arrojaba á las llamas y quemaba sus vergüenzas:
un criado le descubre y á su amo se lo cuenta.
Mozo que siíve en cocina, mozo que sirve á la mesa,
mozo que sirve en cocina todas sus vergüenzas quema.
¿Por qué penas, alma mía; por qué penas, alma buena?
Peno por los cien ducados al honra de una doncella.
Si tú penaras por una, penara yo por cincuenta.
Toma esos cien ducados llevalos á la doncella.
Fórase él por allí alante mas contento que una estrepa,
viérala estar n`el balcón peinando su cabellera.
Le dice si le conoce, y ella respondió resuelta:
Me parece que es un mozo que se ausentó de esta tierra.
Ese mozo se murió, sélo yo por cosa cierta.
Bájate dese balcón, yo subiré la escalera;
trae un pañuelo de manos recibirás la moneda.
Poco te parecerá, pero el cielo así gobierna:
cásate co`l primer mozo que te salga con herencia;
que yo en el cielo no entro hasta que estado no tengas.
El día de las sus bodas, `tando comiendo á la mesa,
una voz llegó del cielo, una voz del cielo llega.
Adiós, querida del alma, querida del alma prenda,
que vo me voy á sentar co`l Rey del cielo á la mesa.