La Virgen romera v15

IGR: 0192. Versión: 15. Rima: é-a. Hemistiquios 74.

Castroañe (ay. Villaselán, p.j. Sahagún, comc. Riberas del Cea, León, España)

En los campos de Turquino    se pasea una romera,
iba vestida de oro,    calzada de seda negra.
Saliera el rey a paseo    con su coche y su calesa;
de que la vio tan hermosa,    se pusiera a hablar con ella.
Buenos días, romerita,    ¿tú sola por esta tierra?
No vengo sola, buen rey,    que mi marido atrás queda,
queda con unos serranos    del tronco de aquella sierra.
Si quieres venir conmigo,    te llevaré en mi calesa.
Dios se lo pague, el buen rey,    yo le estimo su fineza;
cuando yo era pequeñita,    cuando yo era más pequeña,
me dio Dios una enfermedad,    como a cualquiera le diera,
a Santiago el de Galicia    le ofreciera una novena,
a Santiago ahora voy    a concederla volviera.
Volviera el rey a palacio    todo lleno de tristeza;
mandó llamar a los pajes,    que le sirvan a la mesa.
Pajes míos, los mis pajes,    hoy he visto una romera;
iros, pajes míos, iros,    iros, pajes, y traerla,
ni por oro ni por plata    dejéis, pajes, de traerla.
El más pequeñito de ellos,    el que más risueño era:
Díganos usté, el buen rey,    ¿qué señas trae la romera?
Linda cara, lindos ojos,    lindas pestañas y cejas
y unos cabellitos rojos    que a la cintura la llegan,
un vestido de damasco,    un jubón de rica tela,
una toca toledana    que es gusto el mirar pa ella.
Cogen la ma[r]cha los pajes    y fueron en busca de ella,
y la han venido a encontrar    a la sombra `e una alameda.
Buenos días, romerita.    Pajes del rey, n`horabuena.
Aquí te traigo esta carta    que mi amo el rey nos la diera.
Hijo, si no sé leer,    que nunca anduve a la escuela,
se me murieron mis padres,    me dejaron de pequeña,
ya ves que quien muere los padres    no deprende cosa buena.
Lo que trajera la carta,    de memoria me lo dijeras.
Que me dijo mi amo el rey,    que le sirvieras la mesa.
Vas y dices a tu amo el rey    que se la sirva la reina,
que en el reino de los santos    no se hallan las comenencias,
que tengo yo un hijo en Belén    que a todas las almas lleva.
¡Válganos la Virgen santa,    y también la Magdalena!

Bibliografía:
Recogida por Felisa de las Cuevas, hacia 1930. (Archivo: AMP; Colec.: María Goyri-Ramón Menéndez Pidal). Publicada en TOL II 1991, pp. 271-272.