IGR: 0153. Versión: 13. Rima: polias.. Hemistiquios 91.
Casanova (ay. Peñaranda de Duero, p.j. Aranda de Duero, Burgos, España)
Doña Albora se paseaba por una sala empedrada
con dolores de parir que se le partía el alma.
¡Quién tuviese una casita en medio de aquella vega
para que la Virgen pura ella fuese mi partera!
La suegra, de que oyó eso, le ha dicho de esta manera:
Si tiés ganas de parir, vete en casa de tus padres,
no te han de faltar mantillas ni tampoco quién le empañe,
que si viene mi don Bueso yo sabré qué regalarle,
de gallinas y capones como antes solía darle.
Ya ha llegado su don Bueso, ya ha llegado de su viaje.
¿Adónde está mi mujer, que a recibirme no salé?
A mí me ha llemado zorra, tú, que eres hijo de un fraile.
¡Malhaya la hija del rey si ella no me te pagare!
Ya caminó pa el palacio, no encontró por dónde entrar,
al cabo de las tres vueltas con un paje vino a dar.
¡Buenas tardes, mi don Bueso, buenas se las puedo dar,
que tiene usté un hijo infante, un infante cardenal!
¡El infante no se críe, la madre no se levante!
Un poquito más adentro con otro paje fue a dar.
¡Buenas tardes tenga, B[ueso, buenas se las puedo dar,
que tiene usté un hijo infante, un infante cardenal!.
El infante no se críe, la madre no se levante.–]
Ha entrado más adentro dónde su esposa está.
Buenas tardes, [mi don Bueso, buenas se las puedo dar,
que tiene usté un hijo infante, un infante cardenal!.]
Levántate, doña Albora, si te quieres levantar.
¡Cómo quiés que me levante, si no me pueo levantar,
mujer de un día parida que se pueda levantar,
tengo mis carnes abiertas como puerta `e par en par!
Levántate, doña Albora,
que si otra vez te lo digo ha de ser con el puñal.
Madre, traiga mis vestidos, que me quisiera vestir,
madre, traiga mis calzados, que me quisiera calzar.
Las doncellas que la visten, anegadas a llorar;
las doncellas que la calzan de lágrimas no ven ya.
Queden con Dios los mis padres, mis padres, con Dios quedad,
ojos que me ven salir no me verán mal entrar.
Al subir en el caballo . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
¿Quieres que te suba alante o quieres que te suba atrás?
Atrá, atrás, mi don Bueso, pues delante es dehonrar.
Anduvieron . . . . . . leguas sin una plabra hablar.
(Llegan a un ventorro).
¿Quieres que te compre vino, quieres que te compre pan?
Ni quieo que me compres vino, ni quieo que me compres pan,
lo que quió es un confesor, que me quiero confesar.
El confesor seré yo, que otro ninguno no habrá.
Al decir el «yo pequé» dos puñaladas la da.
Mira, mira, don Bueso, mira qué dejas atrás.
Señora, no dejo nada, ni sé qué puedo dejar.
Pues las ancas de tu caballo bañadas en sangre van,
dejas a tu mujer muerta . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . dando al niño de mamar.
Vuelve, vuelve tú, don Bueso, vuelve, vuelve para atrás,
que tienes a tu mujer dando al niño de mamar;
al infame de tu madre la mandas emparedar,
que las suegras a las nueras siempre las pone[n] en mal.
Variantes: 2b así dice estas palabras; 9b c. vos solíais d.; 12a A m. m. h. ll. puta.