IGR: 0103. Versión: 9. Rima: í-a. Hemistiquios 74.
Trascastro (ay. Peranzanes, p.j. Ponferrada, ant. Villafranca del Bierzo, comc. Fornela, León, España)
Alta va la luna, madre, como el sol del mediodía,
cuando don Pedro Belardo de la batalla venía;
cien caballos traía a diestros, todos ganados n`un día.
Allí el traidor de su tío unos de ellos le pedía.
Téngalos todos, mi tío, para mí otros ganaría.
Detente un poco, Belardo, no hagas tanta valentía,
que el que se gana en un año se suele perder n`un día;
no hagas lo que Valdovinos, que se fue y no volvía;
si no lo vas a buscar, la vida te costaría.
¡Cómo quier que vaya a buscar a quien tan mal me quería!:
que me iba a llamar a casa y al campo me desafía.
Si no lo vas a buscar, la vida te costaría.
Se marcha de valle en valle, de valle en valle en vallina,
y allá lo fuera a encontrar, al par de una fuente fría.
¿Qué haces ahí, Valdovinos, oh primo del alma mía?
Estoy mirando a mi caballo cómo las yerbas pacía,
también miro a mis heridas cómo la sangre vertían.
El moro que a ti te hirió le voy a quitar la vida.
El moro que a mí me hirió te libre Santa María:
el pan comía por ocho, vino por nueve bebía,
el aliento de su boca parecía una nublina.
Se marcha de valle en valle, de valle en valle en vallina;
allá lo fuera a encontrar, en casa de la su amiga:
He matado a Valdovinos, tras de Belardo corría.
Mientes, mientes, perro moro, mientes, mientes y es mentira.
En mi tierra había un uso y aquí no sé si lo habría,
y el que al otro dice «Mientes» al campo lo desafía.
Monta el moro en su caballo, parece una torre erguida;
monta Belardo en el suyo, parece una palomina.
Tira el moro de su espada, buen Belardo la desvía;
tira Belardo la suya, la tiró con valentía,
le corta pecho, espalda y el galardón de la silla;
le cortara la cabeza y pa su novia la guía.
Toma la cabeza, niña, de quien tanto te quería.
¡Ah, mal hayas tú, Belardo, y toda tu valentía,
que has matado el mejor moro que había en la morería,
él de oro me calzaba, él de seda me vestía.!
¡Válgame Nuestra Señora, válgame Santa María!