IGR: 0080. Versión: 67. Rima: 8+8 í-a. Hemistiquios 60.
San Pedro de la Viña (ay. Santibañez de Vidriales, p.j. Benavente, comc. Benavente, Zamora, España)
A cazar iba don Pedro y a los montes que solía,
donde cae la nieve a copos y el agua serena y fría;
le diera el mal de la muerte, mal de la muerte daría.
Y hágame la cama, madre; hágamela, madre mía,
que traigo el mal de la muerte, mal de la muerte traía.
Aliste, aliste, don Pedro, que ha parido la infantina;
ha traído un hijo varón, un hijo varón tenía.
Ese hijo no tiene padre, ése padre no tenía,
que se le perdió en los montes, en los montes de allá arriba.
Dígame, usted, la mi suegra, dígame usted, suegra mía,
¿qué pasa por esa calle que hay tanta gritería?
Son los niños de la escuela que para el maestro iban.
Dígame usted, la mi suegra, dígame usted, suegra mía,
las mujeres de esta tierra, ¿de qué tiempo van a misa?
Unas van de tres semanas y otras van de treinta días;
y tú, niña, por más don, irás de un año y un día.
Dígame usted, la mi suegra, dígame usted, suegra mía,
las mujeres de esta tierra, ¿de qué paño van vestidas?
Unas van de colorado y otras van de seda fina;
y tú, niña, por más don irás de un año y un día.
Dígame usted, la mi suegra, dígame usted, suegra mía,
¿por qué dicen ahí atrás «oh, qué viudita tan linda»?
Alante, alante, mi nuera, que alante te lo diría.
Dígame usted, la mi suegra, dígame usted, suegra mía,
¿por qué lucen cera blanca? ¿por qué lucen amarilla?
La lucen por mi hijo, don Pedro, que se me murió este día.
Aún bien no lo había dicho, la niña pa atrás caía;
ni con agua ni con vino la hicieron volver a vida.
¡Oh, malhaya la mi lengua! ¡Oh, malhaya lengua mía,
que pudo callar un año y no pudo callar un día!