Delgadina v242

IGR: 0075. Versión: 242. Rima: á-a. Hemistiquios 36.

Baracoa (Guantánamo, Cuba)

Pues, señor, había un rey    que tenía siete hijas
y la más chirriquititica    Delgadina se llamaba.
Cuando su madre iba a misa    su padre le enamoraba,
y cuando de acá venía    todito se lo contaba.
Corran, corran mis vasallos,    a encerrar a Delgadina
en el cuarto más oscuro,    más allá de la cocina.
Hermanita, hermanita,    me darás un vaso de agua
y de la sed que yo tengo    a mi Dios entrego el alma.
Delgadina, Delgadina,    no te puedo dar el agua
porque si papa me ve    me mataría a puñaladas.
Papasito, papasito,    me darás un vaso de agua,
y de la sed que yo tengo    a mi Dios entrego el alma.
Mamasita, mamasita,    me darás un vaso de agua
y de la sed que yo tengo    a mi Dios entrego el alma.
Corran, corran mis vasallos    a darle agua a Delgadina
en la copa de cristal    de la fuente cristalina.
Cuando los vasallos fueron    Delgadina muerta estaba
y los ángeles del cielo    repicaban la campana.
Variantes de una primera anterior: -1a este era un r.; -1b tres chiqitas; -4a cuando venía su madre; -4b el padre la regañaba.    

Otros datos:
Notas: La recolectora ayuda a Isabelle con los versos 4-5, seguramente porque ya había tomado apuntes de audiciones anteriores no grabadas. La grabación se interrumpe tras el v. -6. Al olvidarse de momento de lo que sigue, dice que no se acuerda de más. El resto proviene de los apuntes de campo. Los versos 11-14 aparecen invertidos respecto del orden acostumbrado, que sería -13,-14, -11-12 puesto que casi siempre es el rey padre quien, ya tarde, manda acudir con agua.

Bibliografía:
Recitada por Isabelle Antúnez de Pierra. Recogida por Sarah Portnoy, 2002. (Colec.: Portnoy, S.). Publicada en Petersen-Web 2014, Texto © S. Portnoy. Reproducida con permiso de la editora. Se trata de un video en formato mp4 que tarda en cargarse.