IGR: 0075. Versión: 145. Rima: á-a. Hemistiquios 74.
Gallegos (New Mexico, EEUU)
Delgadina se paseaba en una sala cuadrada,
con una mantona de oro que la sala relumbraba.
Su padre, como enojado, se metió por la cocina:
¡Sálgase la gente afuera!, déjenme a la Delgadina.
Delgadina, hija mía, tú pudieras ser mi dama.
No lo permita mi Dios ni la reina soberana.
¡Qué tal ofensa a mi Dios! ¡Qué tal ofensa a mi nana!
¿Quieren darle de comer? Denle comida pesada.
¿Quieren darle de beber? Denle de la agua mezclada.
Otro día por la mañana, se levanta a la madrugada;
se va adonde está su madre, doblones de oro jugaba:
Madrecita, si es mi madre, socórrame un jarro de agua,
que ya me abraso de sed y a mi Dios le entrego el alma.
Delgadina, hija mía, yo no te puedo dar agua,
porque si nos ve tu padre, las dos somos castigadas.
Otro día por la mañana, se levanta a madrugada;
se va a donde está su hermana, cabellos de oro peinaba:
Hermanita, si es mi hermana, socórrame un jarro de agua,
que ya me abraso de sed y a mi Dios le entrego el alma.
Hermanita Delgadina, yo no te puedo dar agua,
porque si nos ve mi padre, las dos somos castigadas.
Otro día por la mañana, se levanta a madrugada;
se va adonde está su hermano, bolitas de oro jugaba:
Hermanito, si es mi hermano, socórrame un jarro de agua,
que ya me abraso de sed y a mi Dios le entrego el alma.
Hermanita Delgadina, yo no te puedo dar agua,
porque si nos ve mi padre, los dos somos castigados.
Se levanta Delgadina otro día por la mañana;
se va adonde está su padre, barajas de oro jugaba:
Padrecito, si es mi padre, socórrame un jarro de agua
que ya me abraso de sed y a mi Dios le entrego el alma.
¿Te acordarás, Delgadina, lo que te dije en la mesa?
Sí me acuerdo, padrecito, agacharé la cabeza.
La cama de Delgadina de ángeles está rodeada;
San José la está velando, y la Virgen del Pilar.
Ya murió la Delgadina; derecho al cielo se fue,
y el cornudo de su padre a los infiernos se fue.