IGR: 0075. Versión: 28. Rima: á-a. Hemistiquios 82.
Brugos de Fenar (ay. La Robla, p.j. León, ant. La Vecilla, comc. La Robla, León, España)
El rey tenía tres hijas muy queridas y muy amadas,
la más chiquitina de ellas Delgadina se llamaba.
Delgadina, Delgadina, tú has de ser mi enamorada.
No lo querrá Dios del cielo ni la Virgen soberana
que me inamorara yo del padre que me engendraba.
La metiera en un cuarto, en el más oscuro que hallaba.
Se pasaban siete años en sin beber gota de agua,
le daba de comer cecina [cecina] que era salada,
y le daba de beber lo que el caballo orinaba.
Desque (se) pasaron los siete años, se asomara a una ventana,
y viera a la su madrica en silla de oro sentada.
Madrica, que seis por cierto, daréisme una jarra de agua,
que el corazón se me fina, mi vida ya va acabada.
Que te la dé el rey tu padre, que has de ser su enamorada.
¡Que me inamoraba yo del padre que me engendrara!
Delgadina, con su sede, se asomara a otra ventana,
ya viera a las sus hermanitas lavando paños de holanda.
Hermanicas, que seis por cierto, daréisme una jarra de agua,
que el corazón se me adulza, mi vida ya va acabada.
Que te la dé el rey mi padre, que has de ser su enamorada.
No querrá Dios del cielo ni la Virgen soberana
que me inamorara yo del padre que me engendrara.
Delgadina, con su sede, se asomara a otra ventana,
ya viera los sus hermanos jugando juego de barra.
Hermanicos, que seis por cierto, daréisme una jarra de agua,
que el corazón se me adulza, mi vida ya va acabada.
Que te la dé el rey mi padre, que has de ser su enamorada.
No lo querrá el Dios del cielo ni la Virgen soberana
que me inamorara yo del padre que me engendrara.
Delgadina, con su sede, se asomara a otra ventana,
ya viera el rey su padre jugando con otras damas.
Padrico, que seis por cierto, daréisme una jarra de agua,
que el corazón se me adulza, mi vida ya va acabada.
Sí te la daría, sí, si me atorgas la palabra.
La palabra al rey mi padre ya la tenía otorgada.
Muy aprisa mandó el del vino, más aprisa mandó el del agua;
cuando el del vino llegó, Delgadina se finaba.
Delgadina, Delgadina, no murió por falta de agua,
que a los pies de Delgadina mana una fuente muy clara.
La cama de Delgadina llena de ángeles estaba,
la cama del rey su padre de demoros rodeada.