Delgadina v26

IGR: 0075. Versión: 26. Rima: á-a. Hemistiquios 76.

Tejados (ay. Valderrey, p.j. Astorga, comc. Astorga, León, España)

Tres hijas tenía un rey    que era lo que más amaba;
una se llama Eduvigis,    otra Rosita Encarnada,
la más chiquitita de ellas    Delgadina se llamaba.
Un día yendo pa misa    su padre la reparaba:
Delgadina, Delgadina,    que has de ser mi enamorada.
No lo quiera Dios del cielo    ni la Virgen soberana,
mujer de mi padre sea,    de mis hermanas madrastra.
El padre, que aquello oyó,    en un cuarto la encerraba;
de comer le da sardinas,    de beber agua salada.
Delgadina, con gran sed,    se ha asomado a una ventana
y viera a sus hermanas    lavando paños de holanda.
Hermanas, que sois por cierto,    dadme una jarrita de agua,
tengo el alma por un hilo    y el corazón ya por nada.
Quítate de ahí, traidora,    quítate de ahí, villana,
que, desde que murió madre,    tú has querido ser el ama.
Se volviera para adentro    muy triste y desconsolada.
Delgadina, con gran sed,    se asomaba a otra ventana,
desde allí vio a sus hermanos    en el juego de la barra.
Hermanos, [que sois] por cierto,    traedme una jarrita de agua,
que tengo el alma en un hilo    y el corazón ya por nada.
Bien te la diéramos, hija,    bien te la diéramos, alma,
pero si lo sabe padre,    la cabeza nos cortara.
Se volviera para adentro    muy triste y desconsolada.
Delgadina, con gran sed,    se ha asomado a otra ventana,
desde allí vio a su padre    en una función muy larga.
Padre mío, que usté es padre,    déme una jarrita de agua,
tengo el alma por un hilo    y el corazón ya por nada.
Si me cumples la palabras,    yo te daré vino y agua.
La palabra cumpliré,    aunque sea de mala gana.
Corred, criados y hijos,    a Delgadina a darle agua,
y el que llegase detrás    tiene la vida jugada.
Cuando llegan los criados,    Delgadina muerta estaba;
en la su mano derecha    tien una carta cerrada:
«La cama de mis hermanos    de ángeles está rodeada,
la cama de mis hermanas    rodeada de grandes llamas
y la cama de mi padre    de una serpiente enroscada».
Delgadina, Delgadina,    no murió por falta de agua,
que adonde está Delgadina    hay una fuente que mana.

Bibliografía:
Recitada por Isabel Otero (75a). Recogida en Astorga (Residencia San Francisco) por Javier Olmos, José Ramón Prieto, Salvador Rebés y Flor Salazar, 1985. (Archivo: ASOR; Colec.: Encuesta LEÓN 85; cinta: 7.15-7.2/A-05). Publicada en TOL II 1991, pp. 88-89.