El moro que reta a Valencia v43

IGR: 0045. Versión: 43. Rima: á-a. Hemistiquios 80.

Sisterna (parr. Santa María de Sisterna, ay. Ibias, p.j. Cangas del Narcea, ant. Cangas de Tineo, Asturias, España)

Como se pasea el moro,    pasea por la calzada
de cara mira a Sevilla,    de cara mira a Granada,
de cara mira a Valencia    que la tiene más cercana.
¡Oh Valencia de mi vida,    oh Valencia valenciana,
que mañana a estas horas    tengo yo a España ganada!
La hija del rey Alfonso    ha de ser mi enamorada.
A su padre don Alfonso    lo he de arrastrar por la barba
y su madre Filomena    nos tiene que hacer la cama.
Bien lo oyera el rey Alfonso,    altas torres donde estaba;
se fuera paso tras paso    adonde su hija estaba:
Antoñita de mi vida,    Antoñita de mi alma,
ese moro que va ahí    de amores ve muy cercana,
ese moro que va ahí    entretenlo de palabra.
Dígame de amores, padre,    yo de amores no sé nada.
Estando en estas razones    por allí el moro pasara:
¿Ay, quién es ese galán    que pasa y no me habla?
Siete años hay señor    que por ti no me peinaba.
Otros tantos hay, señora,    que por ti no corto barba.
No fuera por la vergüenza,    me arrojo d` esta ventana.
Arrójese la señora,    yo la cogeré en mi capa.
¿Qué es ese ruido, niña,    que por la tu sala anda?
Son los hijos de mi padre    que manejaban las armas.
¿Qué es ese ruido, niña,    que por la tu cuadra anda?
Los caballos de mi padre    que rinchan por la cebada.
Anda vete, moro, vete,    no digas que te soy falsa
porque el traidor de mi padre    él de ensillar ya acabara.
No tengo temer que tu padre,    él de ensillar ya acabara,
no tiene caballo el rey    que alcance mi yegua baya;
lo tengo por mi bueicilla,    me queda en tierra cristiana
A ese potrecillo, moro,    mi padre le da cebada.
Y él mandara al barquero    que le prepare una barca;
barquero, como es amigo,    muy pronto se la prepara.
Donde el potro posa el pie    la yegua alza la pata.
No tengo miedo a la muerte    aunque la veo cercana,
tampoco por mi mujer    aunque la dejo encintada;
sino por un potrocillo    me queda en tierra cristiana.
Y ese tu potrocillo, moro,    potrocillo bien quedaba:
al potro le doy pan blanco,    la yegua le doy cebada.
Sacara un cuchillo de oro,    la cabeza le cortara:
Quédate ahí, moro perro,    yo me voy para mi casa
Variantes de la versión cantada (WMA): -7 y -8 invertidos; -14b que yo; -17b que yo p. ti; -18b que yo p. ti; -20b que yo la c.; -27b acababa; -28 sustituido con el vv. 36; -29a sustituido con el hemist. -31 Y él m. ; -33b mula;-36 sino es un potrocillo / me q. en t. c.; -37 y ese potrocillo, m, / potrocillo bien q.    
Variantes de la versión recitada (MP3): -13 y -14 invertidos; -27a no t. pena que t. p.; -28b alcanzar; -29a al no siendo mi bueicilla-29 bque se perdió en la montaña; -30 la tu bueicilla, m.; -36 La tengo por mi yegüecilla / que m. q. e. t. c.; -37 La tu yegüecilla, moro, / tu yeügecilla b. q.    
Nota: En este caso, la versión recitada corresponde al fichero MP3 y la cantada al tipo WMA.    

Otros datos:
Nota: Véase también la transcripción del propio Roberto Gavela Sal, hijo de la informante, para quien la cuidadosa preparación del romancero de su madre ha sido una labor de años en la que ha puesto todo su cariño. También puede consultar el comentario de Roberto en la ficha núm. 7451 ( la versión de Belarmina de Por el rastro de la sangre que Durandarte dejaba) para unos datos muy útiles para nuestra comprensión de la tradición oral local y, en general, de los procesos de recreación propios del género.

Bibliografía:
Recitada por Belarmina Sal González (83a en 1991). Recogida por Anita Gavela, Juan José Pérez, y Jesús Suárez López, en dos ocasiones, 02/08/1991 y 00/03/1992 (Colec.: Gavela Sal). Publicada en SilAstur VI 1997, nº 2:03, pp. 89-90 (notación musical). Reeditada en Petersen-Web 2006. Texto © R. Gavela Sal. Reproducida con permiso del recolector.