Gerineldo v41

IGR: 0023. Versión: 41. Rima: í-o. Hemistiquios 98.

Castellar de la Frontera (ay. Castellar de la Frontera, p.j. San Roque, comc. Campo de Gibraltar, Cádiz, España)

Gerineldo, Gerineldo,    mi caballero pulido,
¡quién pudiera dorm)(r) esta noche    tres horita(s) en tu albedrío!
No porque sea criado,    señora, burle conmigo.
No me burlo, Gerineldo,    que de veras te lo digo.
A la diez se acuesta el rey,    a las once está dormido;
con alpargatas de seda    se da tres vuelta(s) al castillo.
A eso de las once y media    le dio tres vuelta(s) al castillo.
¡Traición, traición en palacio!    ¿quién ha sido el atrevido?
Es Gerineldo, señora,    que viene a lo promeido.
Entra, entra, Gerineldo,    entra, dueño querido.
Dándose miles de abrazos    los dos se quedan dormidos.
A la mañana siguiente    el rey pidió su vestido,
nadie se lo vino a a dar    y él solito lo ha cogido.
Se va pa el cuarto de la infanta    
y ha visto que Gerineldo    con su hija ha dormido.
Puso una espada por medio    que sirviera de testigo.
Con el hielo de la espada    la infanta se ha removido:
Despiértate, Gerineldo,    despierta, dueño querido,
que la espada de mi padre    está puesta de testigo.
¿Por dónde me iría yo    que no fuera perseguido?
Por el jardín de Mirasol    cogiendo rosas y lirios;
la fragancia de una rosa    el color me ha comido.
Al bajar por la escalera    con el rey se ha cometido.
¿Dónde vienes, Gerineldo,    tan triste y descolorido?
Del jardín de Mirasol    de coger rosas y lirios;
la fragancia de una rosa    el color me ha comido.
No me niegues, Gerineldo,    que con mi hija has dormido,
mañana a las ocho y media    seréis esposa y marido.
Tengo una promesa echada    a la Virgen de la Estrella:
mujer que ha sido mi dama    de no casarme con ella.
¡Traición, traición en palacio,    de palacio a Gibraltar
y han puesto a Gerineldo    de capitán general!
El se despide llorando:    
Si a los dos años no vuelvo,    niña, te puedes casar.
Pasaron los do(s) y los tres,    Gerineldo por allá.
Se vistió de peregrina,    a Gerineldo fue a buscar.
Corrió los siete reinos    y no lo pudo encontrar
y viniendo de regreso,    de regreso para acá,
se encontró un vaquerito    con mucho hierro y señal.
Vaquerito, vaquerito,    por la Santa Trinidad,
¿de quién es este ganado    con tanto hierro y señal?
Del conde de Girasol,    que mañana se va a casar.
Toma este doblón de oro    y ponme en el portal.
Una limosna pidió    y el conde se la fue a dar.
Eres el diablo, romera,    que me ha salido a buscar.
No soy el diablo, Gerineldo,    soy tu mujer natural,
que el niño que me dejaste    me llora por su papá.
Los toros y los torneos    para ti se quedarán,
yo me voy con mi romera,    que me ha salido a buscar;
y doña Ana de Castro    de madrina servirá.

Bibliografía:
Recitada por Antonia Moya Gavilán (64a). Recogida por Isabel López, 1986. Publicada en Ruiz Fernández 1995b, La tradición oral del Campo de Gibraltar, nº I. 29b.