IGR: 0020. Versión: 6. Rima: í-a. Hemistiquios 38.
Cabornera (ay. La Pola de Gordón, p.j. León, ant. La Vecilla, comc. Gordón, León, España)
Estando yo en la mi cama, despierto, que no dormía,
miré para atrás y vi la Muerte en mi compañía:
Preguntarte quiero, Muerte, yo preguntarte quería,
los que andan amancebados ¿tienen el alma perdida?
El alma perdida, no, si no es con hermana o prima.
¡Ay de mí, pobre cuitado, pequé con hermana y prima!
Confiésalo a un confesor por ver lo que le decía.
Y el confesor le contesta que absolverlo no podía.
Bajó una voz dolorosa, que de los cielos venía:
Déle el castigo, señor, según él lo merecía;
mételo en un calabozo con una serpiente viva.
La serpiente era tan grande que siete bocas tenía,
con todas siete picaba, con todas siete mordía.
El bueno del carcelero tres veces va a verlo al día:
una iba a la mañana y otra iba al mediodía,
y otra iba por la noche cuando la gente dormía.
¿Qué tal te va, penitente, qué tal te va, por tu vida?
A mí, bien, gracias a Dios, según yo lo merecía:
ya me llega a las entrañas, que era lo que más sentía.