IGR: 0020. Versión: 7. Rima: í-a. Hemistiquios 45.
Nocedo de Gordón (ay. La Pola de Gordón, p.j. León, ant. La Vecilla, comc. Gordón, León, España)
Por unas vegas abajo, por unas vegas arriba,
se pasea un ermitaño que hacía su santa vida:
Por Dios te pido, armitaño, por Dios y Santa María,
que me cuentes la verdad y me niegues la mentira:
si el que duerme con mujeres tiene el alma perdida.
El armitaño le responde: En no siendo hermana o prima.
Esa fue la mi desgracia y ésa fue la mi desdicha,
que dormí con una hermana y también con una prima.
Oyó una voz dolorosa que de los cielos venía:
Confiésale, el armitaño,
y dale la penitencia según él la merecía:
Mételo en un calabozo con una serpiente viva.
La serpiente era tan brava que siete bocas tenía,
por todas siete picaba, por todas siete mordía.
El bueno del armitaño esta devoción tenía,
que lo iba a vesitar tres veces todos los días:
una diba a la mañana, otra iba al mediodía
y otra ya iba a la noche mientras la gente dormía.
¿Cómo te va, el penitente, con tu mala compañía?
De la cintura pa abajo una miaja no tenía;
si me quieres ver morir, trae una vela encendida,
que ahora me va al corazón, que era lo que más sentía.
Y al decir «Señor, pequé» el corazón le partía.