Muerte del príncipe don Juan v32

IGR: 0006. Versión: 32. Rima: á-a. Hemistiquios 56.

Queixoiro (parr. Bastida, ay. Fonsagrada, p.j. Fonsagrada, Lugo, España)

Allá arriba en Madrid,    junto al reino de Navarra,
había una viudita,    doña Juana se llamaba.
Esta tal tuviera una hija,    Teresita se llamaba,
y se enamorara de ella    el príncipe que es de España.
Su madre, desque lo supo,    de esta manera le habla:
Quiera Dios, hija mía,    que en el fuego seas quemada.
Don Pedro, que aquello oyera    de codos por la ventana,
le diera una enfermedad,    cayera malito en cama.
Médicos iban a verlo,    cirujanos de gran fama;
también iba el rey, su padre,    bien embozado en su capa.
Unos le tientan el pulso    y otros le miran la cara,
no ser el más viejo de ellos    que mucho le mira y calla.
¿Qué me quiere usté, ay doctor,    que tanto me mira y calla?
Lo que le quiero, ay don Pedro,    disponga bien de su alma,
tres horas tienes de vida    y una ya está encomenzada.
Estando n`estas palabras    Teresita allí llegara.
¿Dónde vés, ai Teresita,    qu` asé vés apesarada?
Veño de Santo Domingo,    de oír misa en Santa Clara,
de rogar a Dios del cielo    que te llevantes de cama.
Levantarme, sí por cierto,    no ha ser mucha la tardanza,
tengo tres horas de vida    y una ya está encomenzada.
Esa niña que aquí queda    de mí queda embarazada;
ella, se trae un varón,    ha ser príncipe de España,
ella, se trae una hembra,    ha ser monja en Santa Clara.
Aquí te traigo tres peras,    tres peras y una manzana,
aquí te traigo tres peras,    si te astreves a agarrarlas.
Agarrarlas, sí, por cierto,    por dar quien se me las daba.
Estándolas agarrando    su alma a Dios entregara.
La alma de los dos amantes    para el cielo caminara.

Otros datos:
28 Baja la Virgen del cielo recibirlos en sus brazos.

Bibliografía:
Recitada por Carmen Álvarez López (19a). Recogida por Aníbal Otero Álvarez, 1931. (Archivo: AMP; Colec.: Otero, A. (M. Goyri-R. Menéndez Pidal)). Publicada en RT-Galicia 1998, pp. 184-185.
[0253 Amante del príncipe maldecida contam.]