IGR: 4012. Versión: 2. Rima: á-a. Hemistiquios 42.
Villalpando (ay. Villalpando, p.j. Villalpando, Zamora, España)
Allá arriba, muy arriba, en el reino de Altafalla,
habitaba un matrimonio como el sacramento manda,
muy cargado de familia, la casa siempre atrasada;
cuando no tiene trabajo, coge la familia y marcha
a pedir una limosna con necesidad y falta.
Ya que ha llegado este pobre a la ciudad de Altafalla,
en casa de un caballero de riquezas muy solevadas.
Este lo tiene por vicio, de los pobres se burlaba
y les echaba los perros para que los maltrataran.
Le despedazan dos hijos, amargamente lloraba.
Fue a dar parte el caballero de aquellas muertes amargas,
que las había hecho el pobre. Abreviarle más la causa.
Le sentencian a que muera en patíbulo de infamia.
Al decir «su único hijo», el tornillo se le salta.
Bajaba un ángel del cielo diciendo aquellas palabras:
Detén la mano, verdugo, deja esa inocente alma,
que el que ha hecho las muertes es don Francisco de Aranda,
que ya está ardiendo su casa y él en las vivas llamas.
Fueron a ver si era cierto lo que la voz declaraba,
y vieron a don Francisco ardiendo en las vivas llamas.
Si en la tierra no hay justicia en el cielo nunca falta.