Pobre falsamente acusado de asesinato v2

IGR: 4012. Versión: 2. Rima: á-a. Hemistiquios 42.

Villalpando (ay. Villalpando, p.j. Villalpando, Zamora, España)

Allá arriba, muy arriba,    en el reino de Altafalla,
habitaba un matrimonio    como el sacramento manda,
muy cargado de familia,    la casa siempre atrasada;
cuando no tiene trabajo,    coge la familia y marcha
a pedir una limosna    con necesidad y falta.
Ya que ha llegado este pobre    a la ciudad de Altafalla,
en casa de un caballero    de riquezas muy solevadas.
Este lo tiene por vicio,    de los pobres se burlaba
y les echaba los perros    para que los maltrataran.
Le despedazan dos hijos,    amargamente lloraba.
Fue a dar parte el caballero    de aquellas muertes amargas,
que las había hecho el pobre.    Abreviarle más la causa.
Le sentencian a que muera    en patíbulo de infamia.
Al decir «su único hijo»,    el tornillo se le salta.
Bajaba un ángel del cielo    diciendo aquellas palabras:
Detén la mano, verdugo,    deja esa inocente alma,
que el que ha hecho las muertes    es don Francisco de Aranda,
que ya está ardiendo su casa    y él en las vivas llamas.
Fueron a ver si era cierto    lo que la voz declaraba,
y vieron a don Francisco    ardiendo en las vivas llamas.
Si en la tierra no hay justicia    en el cielo nunca falta.

Bibliografía:
Recogida por Francisco Salado, 1909. (Archivo: AMP). Publicada en IGR-vulgar 1999, pp. 338-339.