IGR: 1537. Versión: 1. Rima: á-a. Hemistiquios 36.
Corralín [El Bao] (parr. Sistierna, ay. Ibias, p.j. Cangas de Narcea, ant. Cangas de Tineo, Asturias, España)
Caminaba Montesinos por una verde montaña
con el fusilín al hombro como aquel que va de caza;
encontrara a un hombre muerto (y) al par de una verde faya.
No conozco el caballero por mucho que le mirara,
que le contorba la vista las cintas de la elada.
Y se tiró del caballo y le descubrió la cara.
Oh, mi amigo Montesinos, mal nos fue en esta batalla,
que mataron a Guarín, capitán de nuestra escuadra.
Me sacas el corazón por la más chiquita llaga,
y lo llevas al Paraíso, (y) a donde Guillerma estaba,
y de mi parte le dices esta siguientes palabras:
«El que vivo se lo úmbia, muerto no se lo negara».
Ahí viene Montesinos, embozado en una capa.
Lo primero que perguntan: Tu primo, ¿cómo quedaba?
Mi primo quedaba bueno, mi primo bueno quedaba,
mi primo quedaba muerto (y) al par de una verde faya.
Entre unas cosas y otras Guillerma cayó esmayada.
Ni con vino ni con agua no fueron a recordarla.
Variantes de la recitación grabada en 1985 (cuando el recitador, hermano de Benigna, tenía 66 años) y reproducida en la Antología sonora: -2b iba de c.; -4b le miraba; -5a ya le c.; -6a y se apeó del c.; -12ab El que muerto se lo úmbia / vivo no se lo negara//; 16b y al p.; 17b quedó ermayada.