Romancero hispánico (Hispano-portugués, americano y sefardí): Teoría e historia
Ilustraciones musicales de Gonzalo Menéndez-Pidal

Año 1953

Madrid, Editorial Espasa-Calpe S.A.

2 volúmenes. I: XX p. 407 p. II: 474 p.

LEER TOMO I

Tomo I

Nota preliminar, p. IX-XIX.

Parte Primera. Qué es un romance popular

Cap. I. Definición del romance

1. La palabra romance en los siglos XIII y XIV, p. 3-4.

2. A partir del siglo XV, p. 5-7.

3. Difusión de la palabra romance fuera de España, p. 7-8.

4. De cuáles romances vamos a tratar, p. 9-10.

Cap. II. Poesía popular y poesía tradicional

1. Ideas de los siglos XVI y XVII, p. 11-12.

2. El siglo XVIII. Sarmiento, Percy, Herder, p. 12-16.

3. El romanticismo, de Grimm a Hegel, p. 16-19.

4. Los romances primitivos; de Diez a Durán, p. 19-22.

5. Supervivencias románticas y Steinthal, p. 22-25.

6. Reacción antirromántica contra el «pueblo autor». Hebbel, Carducci, Pereda, p. 25-28.

7. Los técnicos de la balada. John Meier, p. 28-30.

8. Milá y Menéndez Pelayo. Una rectificación, p. 30-33.

9. «El pueblo autor». Nuevas supervivencias románticas. Las baladas inglesas, p. 33-34.

10. Predominio de la teoría individualista. Doncieux, Foulché-Delbosc, Salverda de Grave, p. 35-39.

11. El primer estado de una canción oral es inasequible, p. 39-40.

12. Poesía que vive en variantes, p. 40-43.

13. Variabilidad y estabilidad tradicionales, p. 43-44.

14. Poesía popular y poesía tradicional, p. 44-47.

15. Carácter colectivo de la variante tradicional, p. 47-49.

16. El autor-legión; el pueblo autor, p. 49-50.

17. Opiniones desde 1925. La rectificación de Salverda de Grave.- Croce y Spitzer, p. 50-53.

18. Una tesis universitaria de Ch. V. Aubrun, p. 53-55.

19. Los coetáneos especialistas de la canción tradicional, p. 55-57.

Cap. III. El estilo tradicional

1. La poesía tradicional no es poesía primaria, p. 58-59.

2. El estilo tradicional; épico-lírico, épico-intuitivo, p. 59-63.

3. Narración y diálogo. Romances-cuento y romances-diálogo, p. 63-65.

4. Recursos intuitivos épicos y épico-líricos. La descripción, p. 65-67.

5. Otras fórmulas intuitivas épicas y épico-líricas, p. 67-69.

6. Procedimientos intuitivos peculiares del romancero, p. 69-71.

7. El fragmentismo: Comienzo ex abrupto, final trunco, p. 71-75.

8. Lo irreal, lo impreciso, p. 75-77.

9. Escasez de lo maravilloso, p. 77-78.

10. La reiteración, p. 78-80.

Cap. IV. Métrica de los romances

1. Cuestiones planteadas, p. 81-82.

2. Lucha de octosilabismo y heptasilabismo irregulares, p. 82-84.

3. Probable prioridad del octosílabo, p. 84-86.

4. El verso más antiguo de los romances no es octosílabo regular, p. 86-89.

5. Octosílabo sin acento fijo, p. 90-91.

6. ¿Verso de ocho sílabas o de dieciséis?, p. 92-94.

7. Consecuencia errónea de creer un verso corto, p. 94-96.

8. Por qué se escriben los romances en líneas cortas, p. 96-99.

9. El verso dieciseisílabo en los siglos XIII, XIV y XV, p. 99-105.

10. Influjos latinos y vulgares sobre el verso de romance, p. 105-108.

11. La -e asonántica o paragógica; opiniones, p. 108-110.

12. La -e asonántica usada en el canto romancístico popular, no en el cortesano, p. 110-113.

13. La -e asonántica fuera del romancero, p. 113-115.

14. La -e asonántica tiene origen etimológico en el siglo X y parte del XI, p. 116-118.

15. La -e ultracorrecta en los siglos X y XI, p. 118-121.

16. La llamada «cuarteta» en los romances, mejor dicho «pareado», p. 121-123.

17. Estrofas y versos varios en el romancero; comparación con las baladas, p. 124-125.

18. Significación del monorrimo, p. 125-127.

19. Los varios metros usados, p. 127-129.

20. El monorrimo dodecasílabo, p. 129-132.

21. El pareado, forma predilecta en varios países, p. 132-134.

22. Romances de estrofa indeterminada, p. 134-135.

23. Romances con varias series monorrimas, p. 136-137.

24. Asonancias preferidas, p. 137-140.

25. Asonancia aguda con -e final, p. 140-142.

26. Refundición asonántica, p. 142-144.

27. El estribillo, p. 145-147.

Segunda parte. Orígenes del romancero

Cap. V. Los orígenes en general

1. Comienzos de la canción épico-lírica, p. 151-152.

2. Los romances primitivos no eran épico-líricos, p. 152-156.

3. Cronología de los romances tradicionales noticieros, p. 157-159.

4. Fechas de los romances novelescos, p. 159-161.

5. Fechas de los romances épicos-nacionales, p. 161-162.

6. El romance tradicional deriva de una redacción más amplia, p. 163-165.

7. En la tradición antigua la versión más breve es posterior a la más extensa, p. 165-166.

8. Tradición moderna basada en un romance artificioso tardío, p. 167.

9. Tradición moderna derivada de romances juglarescos y de ciego, p. 168-169.

10. Tradición antigua basada en un cantar de gesta, p. 169-172.

Cap. VI. Orígenes épico-nacionales

1. Las dos teorías opuestas, p. 173-174.

2. Opiniones del siglo XIX. Milá. Disentimiento de Carolina Michaëlis, p. 174-178.

3. Nuevos aspectos. Conversión de Gastón Paris y de la Michaëlis, p. 178-179.

4. Las dudas de Pío Rajna, p. 180-183.

5. Críticos de las Osservazioni de Rajna, p. 183-184.

6. El criterio de la analogía, p. 185-188.

7. Dos tradiciones que van al encuentro una de otra, p. 188-193.

8. Paso del estilo épico al épico-lírico, p. 193-196.

9. Episodio de una gesta; se cantaba aislado, p. 196-198.

10. Acción de los juglares y del pueblo sobre los episodios sueltos, p. 198-199.

11. Romances que son un breve fragmento de gesta, p. 200-203.

12. Romance que abarca un largo episodio: El Cantar de los Infantes de Lara, p. 203-206.

13. El Cantar del Rey Fernando y los romances, p. 207-209.

14. Primera parte: Doliente estaba, doliente, p. 209-210.

15. Segunda parte: Morir vos queredes, padre, p. 210-213.

16. El romance total, Doliente… Morir…, p. 213-215.

17. El Cantar de las Mocedades de Rodrigo y el romance Rey don Sancho, rey don Sancho, p. 215-218.

18. Las Mocedades de Rodrigo y otros romances, p. 219-221.

19. El poema de Mio Cid y los romances de las Cortes de Toledo, p. 222-225.

20. El Mio Cid y el destierro del héroe, p. 225-226.

21. El Mio Cid y Helo, helo por do viene, p. 226-229.

22. Ejemplo extremo de novelización. A cazar va don Rodrigo, p. 229-234.

23. Otra extrema novelización. Afuera, afuera, Rodrigo, p. 234-236.

24. Importancia de los romances épico-heroicos, p. 236-237.

25. Romances épico-heroicos viejos, de nueva invención, p. 237-238.

26. Las Crónicas nacionales no inspiran a los romancistas viejos, p. 239-240.

27. Los juglares de temas heroico-nacionales; escaso formulismo, p. 240-243.

Cap. VII. Orígenes épico-carolingios

1. Opiniones sobre los orígenes carolingios, p. 244-246.

2. El Roncesvalles y el romance del Rey Marsín, p. 246-248.

3. El Roncesvalles y el romance de Doña Alda, p. 249-251.

4. La Chanson des Saxons; Los romances de la Reina de Sevilla y Baldovinos, p. 251-255.

5. Un Cantar de Sansueña, fuente de los romances, p. 255-256.

6. Otras «chansons de geste». Lohier, Aimeri de Narbonne, p. 256-259.

7. Aïol y Montesinos, p. 259-261.

8. Beuvon de Hanstone, Floovent, Aye d’Avignon, p. 261-262.

9. Romances juglarescos de tema carolingio, p. 262-265.

10. Formulismo en los temas franceses. Zafiro luminoso, Sueño présago, p. 265-266.

11. Fórmulas estilísticas varias, p. 267-272.

12. Romances seudocarolingio. Claros. Gaiferos, p. 273-275.

13. El seudocarolingio Conde Dirlos, juglaresco y tradicional, p. 275-283.

14. Etapas varias en la formación de Dirlos tradicional, p. 283-285.

15. Gaiferos libertador de Melisenda, otro seudocarolingio hecho tradicional, p. 286-289.

16. Gaiferos y la Escriveta, p. 289-292.

17. Walter de Aquitania; no es fuente de Gaiferos, p. 293-295.

18. Una redacción perdida del Walter, p. 296-297.

19. Un Gaiferos primitivo, fuente próxima del Gaiferos y de Escriveta, p. 297-300.

Cap. VIII. Romances noticiosos

1. Significación de los romances noticiosos, p. 301-304.

2. Coetaneidad; crédito historiográfico de estos romances, p. 304-307.

3. Estilo juglaresco o amplio y estilo épico-lírico, mezclados en los romances noticiosos, p. 307-310.

4. Los más antiguos romances de este género. Fernando III y Fernando IV, p. 310-312.

5. Los romances sobre Fernando III no eran épico-líricos en su origen, sino juglarescos, p. 312-314.

6. Transferencias y contaminaciones varias, p. 314-315.

7. Novelización de los romances noticiosos, p. 316.

Cap. IX. Las baladas europeas importadas en el romancero

1. Dificultades de la tradición, p. 317-318.

2. Propagación multiforme de un canto, p. 318-320.

3. Limitaciones de la teoría individualista, p. 320-323.

4. Emigración de las baladas ¿en contigüidad territorial?, p. 323-325.

5. Algunos criterios engañosos, p. 325-329.

6. Lo internacional y lo nacional, p. 329-333.

7. Importancia de los romances de tema novelesco, p. 333-334.

Cap. X- Romances novelescos de propia invención

1. Imitación e invención, p. 335-336.

2. Dificultad en algunos temas folklóricos, p. 336-337.

3. El problema de los romances fragmentarios, p. 338.

4. Temas de pastorela: La Dama y el Pastor. Serranilla de la Zarzuela, p. 339-344.

5. Temas bíblicos y religiosos, p. 344-345.

6. Temas de la antigüedad clásica. Alexandre, Virgilios, p. 345-348.

7. Temas de la Crónica Troyana y de la Eneida, p. 348-350.

8. Ovidio: el Infante Troco, p. 351-352.

9. Romances tomados de historias, novelas y cuentos, p. 352-353.

10. Tendencia épica del romancero novelesco, p. 353-354.

11. ¿Influyó el romancero en la canción europea?, p. 354-356.

12. El romance del Conde Alarcos, p. 356-361.

13. Bernal Francés, p. 361-363.

14. Aparición de la amada difunta, p. 364-365.

Ilustraciones Musicales

Por Gonzalo Menéndez-Pidal

1. El manuscrito musical más antiguo, p. 368-369.

2. Apogeo del romance en la corte regia, p. 369-375.

3. En un cancionero francés, p. 375-376.

4. El cancionero de la casa de Medinaceli, p. 376-377.

5. Juan Vázquez, p. 377-378.

6. Los vihuelistas, p. 378-386.

7. Francisco de Salinas, p. 386-387.

8. El romancero nuevo, p. 387-392.

9. Se descubre la tradición moderna, p. 393-395.

10. Manrique de Lara, p. 395-402.

Tomo II

Parte tercera. Historia del romancero antiguo

Cap. XI. Los primeros tiempos, hasta 1460. El romance desestimado entre los literatos castellanos

1. Antes de 1350. Orígenes del romancero, p. 3-4.

2. El rey don Pedro el Cruel, p. 4-6.

3. La guerra de Granada y demás noticias romancísticas, p. 6-9.

4. Romances moriscos primitivos, p. 9-12.

5. Los primeros colectores de romances no son castellanos. Un mallorquín y un gallego, p. 13-14.

6. El «escudero» y el «infante», tipos poéticos de arcaísmo medieval, p. 14-16.

7. Período aédico oral del romancero, p. 16-19.

8. Aprecio del romance en la corte de Alfonso V de Aragón y desprecio en la de Juan II de Castilla, p. 19-22.

9. Los romances y las crónicas castellanas, p. 22.

Cap. XII. El romance entra en la corte castellana (1460-1515)

1. Período aédico literario, p. 23-24.

2. El canto romancesco se hace cortesano bajo Enrique IV, p. 24-26.

3. Los músicos en la corte de los Reyes Católicos, p. 26-27.

4. Los romances viejos y los poetas cortesanos, p. 27-29.

5. Romances noticiosos en la corte de los Reyes Católicos, p. 30-31.

6. Romances de la guerra de Granada, p. 31-33.

7. Florecimiento de los romances moriscos antiguos. ¿Los hay de origen árabe?, p. 33-37.

8. Romance a la muerte del Príncipe de Portugal (1491). Opiniones sobre él, p. 37-40.

9. Cuándo se escribió el romance de Montesino, p. 40-41.

10. Cómo se hizo tradicional el romance de Montesino, p. 41-43.

11. El canto y las glosas en el fragmentismo romancesco, p. 43-46.

12. El Juego de Naipes por Jerónimo de Pinar, 1495, p. 46-48.

13. Los romances y la preceptiva literaria. Nebrija, p. 48-49.

14. Regularización octosilábica, p. 49-52.

15. Romances noticieros de carácter privado, p. 52-54.

16. Últimos romances viejos noticieros, p. 54-59.

Cap. XIII. La mayor boga de los romances viejos y comienzos del romancero nuevo (1515-1580)

1. Fin de la época aédica literaria, p. 60.

2. Romances noticieros nuevos; muy pocos logran tradicionalidad, p. 60-63.

3. Extinción del noticierismo tradicional. Sus causas, p. 63-65.

4. Éxito tipográfico del romancero viejo hasta mediados del siglo XVI, p. 66-69.

5. El Cancionero de Amberes y la Silva de Zaragoza, p. 69-71.

6. Felipe II y los romances, p. 71-73.

7. La tradición recogida durante el siglo XVI vivía en variantes como la de hoy, p. 73-78.

8. Las versiones híbridas, p. 78-79.

9. Exclusivismo temático, estilístico y métrico en la recolección del siglo XVI, p. 79-80.

10. Carácter excepcional de la recolección quinientista, p. 80-81.

11. La música de romances en el siglo XVI. Los vihuelistas, p. 81-84.

12. Preferencias musicales, p. 84-86.

13. Relación entre la música y la letra de los romances viejos, p. 87-89.

14. La división estrófica en la música y en la letra, p. 89-92.

15. Repetición de la melodía vihuelística, p. 92-93.

16. Las glosas en la segunda mitad del siglo XVI, p. 94-95.

17. Centones y Ensaladas, p. 95-98.

18. El romance en las danzas, p. 98-101.

19. Los historiógrafos del siglo XVI y los romances, p. 101-103.

20. El romance en los comienzos del teatro. Época de Gil Vicente, p. 103-106.

21. El romance viejo, inspirador de temas dramáticos. Juan de la Cueva, p. 107-109.

22. Romances cronísticos. Burguillos, Fuentes, Sepúlveda, p. 109-112.

23. Primeros romances artificiosos del romancero nuevo, p. 112-114.

24. Timoneda y Lucas Rodríguez, p. 114-116.

Cap. XIV. El romancero nuevo compite con el viejo (1583-1612)

1. El mayor auge del romancero, p. 117.

2. Primer éxito editorial del romancero nuevo. 1589-1597, p. 117-118.

3. Los principales romancistas, p. 119-121.

4. Última acción de la anonimia y de las variantes en la producción romancística, p. 121-125.

5. Los géneros más cultivados, p. 125-126.

6. Los romances moriscos, primer éxito del romancero nuevo. Lope de Vega, p. 126-130.

7. Las Guerras civiles de Granada. 1595, p. 131-132.

8. Sátiras de la moda morisca, p. 133-134.

9. Romances africanos y de cautivos. Góngora, p. 135.

10. Romances pastoriles, p. 136-139.

11. Los romance heroicos e históricos, p. 140-142.

12. Un romance cidiano de 1592. Pedro Liñán de Riaza, p. 142-145.

13. Tendencias del romancero heroico nuevo, p. 145-149.

14. Poetas y músicos propagan el uso de la cuarteta, p. 149-150.

15. La cuarteta y el estribillo, p. 151-153.

16. La cuarteta y la reiteración estilística, p. 153-155.

17. Romanes declamatorios ex abrupto, p. 155-156.

18. Romances en fabla, p. 156-158.

19. El Romancero de 1600 y de 1604. El romance como poesía natural, p. 158-160.

20. Cesación de la moda morisca, p. 160-161.

21. Los romances heroicos predominan de 1600 a 1612, p. 161-164.

22. Escobar. Romancero del Cid, p. 164-166.

23. Valor de los romances nuevos, p. 167-168.

Cap. XV. El romancero antiguo nacionaliza el teatro. Postrimerías (1587-1640)

1. El monorrimo viejo incluído entre los metros escénicos. 1587, p. 169-172.

2. Comedias de asunto romancesco, p. 172-173.

3. Modos varios de dramatizar los romances viejos, p. 173-176.

4. Valor de la recolección romancística en el teatro. Versiones orales desconocidas, p. 176-177.

5. El teatro nos da romances desconocidos, p. 178-180.

6. El romancero nuevo y el teatro, p. 180-182.

7. El romance viejo excluído del teatro, p. 182-184.

8. Versos del romancero como elementos fraseológicos del lenguaje, p. 184-189.

9. Última gran popularidad del canto romancesco, p. 189-193.

10. El último pliego suelto de la tradición oral. 1605, p. 193-194.

11. La guitarra desbanca a la vihuela, p. 194-195.

12. El culteranismo y el romancero, p. 195-196.

13. Lo antiheroico burlesco. Cervantes y lo burlesco heroico, p. 196-199.

14. Lo germanesco o la jácara. Comienza para el romancero la época rapsódica plebeya, p. 199-202.

Cap. XVI. Difusión territorial del romancero. Siglos XV a XVII

1. Comienzos del romancero en Cataluña, p. 203-206.

2. Propagación del romancero en Valencia, p. 207-208.

3. El romancero en Galicia, p. 208.

4. El romancero en Portugal y en Asia, p. 208-212.

5. Dispersión de los judíos españoles, p. 212-215.

6. Los sefardíes después de la dispersión reciben romances de España, p. 215-219.

7. Grados diversos de comunicación hispánica entre los sefardíes, p. 219-220.

8. Primeras citas de romance sefardíes, p. 220-221.

9. Un romance de Sabbatai Ceví, p. 222-226.

10. El romancero viejo va a Méjico, p. 226-229.

11. Romances viejos cantados en el Perú, p. 230-231.

12. El romance americano en la época virreinal, p. 231-235.

13. El romancero en el país vasco, p. 235.

Parte Cuarta. El romancero moderno y el antiguo

Cap. XVII. Neoclasicismo, romanticismo, realismo. El romancero estimado fuera del mundo hispano

1. Propagación europea del romancero; siglos XV a XVIII, p. 239-242.

2. El romancero oral ¿tuvo difusión fuera de España?, p. 242-245.

3. El siglo XVIII en España. Los romances plebeyos, p. 246-248.

4. Prohibición gubernativa de los romances plebeyos, p 249.

5. El romance entre los literatos españoles del siglo XVIII. Su extinción, p. 250-251.

6. El romanticismo alemán. De Herder a Grimm, p. 251-255.

7. Diez, Goethe, Hegel, p. 255-257.

8. El romanticismo inglés; sus juicios sobre el romancero, p. 257-260.

9. Romanticismo francés. La Ilíada y el Romancero, p. 260-263.

10. Se propaga el nombre del Romancero. Enrique Heine, p. 264-265.

11. El Romancero en Italia, p. 265-267.

12. En los Estados Unidos, p. 267.

13. En los países escandinavos, p. 267-268.

14. En Rusia, p. 268-269.

15. Los románticos hispanos; Garrett y Rivas, p. 269-272.

16. José Jacinto Milanés, p. 272-273.

17. Comienzos del romance literario moderno, p. 273-275.

Cap. XVIII. Estado latente del romancero oral. Indagaciones eruditas, de Durán a Menéndez Pelayo (1828-1900)

1. Época de Agustín Durán y de Fernando José Wolf, p. 276-280.

2. Mariano Aguiló ante las dudas de Durán y del Marqués de Pidal, p. 280-281.

3. La tradición oral catalana. Milá, Briz y Aguiló, p. 281-283.

4. Trabajos portugueses, p. 283-284.

5. La tradición asturiana, p. 284-285.

6. Noticias sobre la tradición gallega, p. 285-286.

7. Muestras de la tradición bético-extremeña y de la sefardí, p. 286-287.

8. Época compilatoria de Menéndez Pelayo y de Teófilo Braga, p. 287-289.

9. Castilla sin romances, p. 289-290.

Cap. XIX. Reaparece la tradición castellana (desde 1900)

1. Hallazgo de la tradición en Castilla la Vieja. En Soria, p. 291-292.

2. Dificultades del estado latente, p. 292-295.

3. La tradición en Ávila y Segovia; el baile de tres, p. 295-299.

4. Creciente actividad exploratoria. El Centro de Estudios Históricos, p. 299-301.

5. Los Romances en Vizcaya, p. 301-302.

6. Últimas exploraciones, p. 303-305.

Cap. XX. La tradición moderna fuera de Castilla

1. La tradición moderna en Cataluña, p. 306.

2. Doble carácter de la métrica popular catalana. Asonancia aguda, p. 307-309.

3. La contraposición acentual entre la asonancia y el hemistiquio, p. 309-310.

4. Combinaciones métricas preferidas en Cataluña, p. 310-314.

5. Cataluña, mediadora en la transmisión de las canciones, p. 314-318.

6. Carácter propio de la tradición catalana, p. 318-321.

7. Igualdad esencial del romancero castellano y del portugués, p. 321-324.

8. Colaboración de Portugal en la creación del romancero, p. 324-327.

9. Carácter y valor de las versiones portuguesas. Últimas colecciones, p. 327-329.

10. Los romances en Galicia, p. 329-330.

11. El romance en las modernas colonias sefardíes. Colecciones, p. 330-333.

12. Vigor de la tradición sefardí, p. 333-335.

13. Exotismo y arcaísmo. Hebraísmo, p. 335-337.

14. Valor cronológico y geográfico del romancero sefardí, p. 337-340.

15. Las colonias sefardíes en la actualidad, p. 340-341.

16. Estado latente del romance en América, p. 341-343.

17. Los primeros hallazgos, p. 343-347.

18. Publicación de colecciones americanas, p. 347-350.

19. Notas de arcaísmo en la tradición americana, p. 351-354.

20. Comunicación moderna entre la tradición americana y la española, p. 354-356.

21. La tradición de las Canarias, p. 356-357.

22. El romance oral vive en todos los territorios de habla hispánica, p. 358-359.

23. El romancero en las Filipinas y Marianas, p. 359-361.

24. Consideraciones sobre el estado latente del romancero, y sus análogos, p. 361-365.

Cap. XXI. Cómo vive hoy el romancero oral

1. La música en los romances de hoy, p. 366-369.

2. “Seranos” y otras tertulias vecinales, p. 369-372.

3. Los romances en el trabajo individual, p. 372-374.

4. Modernas danzas de romances. La danza prima y otros bailes asturianos, p. 374-378.

5. Bailes romancísticos en la Montaña, Andalucía y Canarias, p. 378-380.

6. Recreos varios, p. 380-381.

7. Rondas, marzas y aguinaldos, p. 381-385.

8. Los juegos infantiles, p. 385-388.

9. La geografía romancística como testimonio histórico, p. 388-391.

10. Primera etapa: vitalidad de un romance en sus variantes, p. 391-392.

11. Segunda etapa: propagación regional del romance en versiones completas, p. 392-395.

12. Tercera etapa: unificación de la zona Sureste frente al Noroeste, p. 395-398.

13. Cuarta etapa: gran invasión andaluza en la zona Noroeste, p. 398-401.

14. Carácter de algunas regiones romancísticas, p. 402-403.

Cap. XXII. Vitalidad del romancero moderno

1. El romancero oral moderno. Versiones empobrecidas, p. 404-405.

2. Romances viejos no recogidos en lo antiguo, p. 405-407.

3. Romances aludidos por escritores antiguos y no impresos en el siglo XVI, p. 407-409.

4. Metros monorrimos y temas desatendidos en el siglo XVI, p. 409-411.

5. Combinaciones estróficas desechadas en la recolección del siglo XVI, p. 411-412.

6. Variantes antiguas subsistentes de la tradición moderna, p. 412-416.

7. Otras variantes y versiones excelentes en la tradición moderna, p. 416-417.

8. Relación entre la forma impresa y la oral de un romance, p. 417-418.

9. Romances modernos tradicionales, antes juglarescos, p. 419-420.

10. Nuevos romances orales, antes artificiosos, p. 420- 422.

11. Temas nuevos modernos, p. 422-424.

12. Un caso de muy reciente tradicionalidad, p. 425-426.

13. Divulgación del romancero oral moderno y del antiguo, p. 426-429.

14. El romancero tradicional en la literatura postromántica. En el extranjero, p. 430-432.

15. El romancero en el recuerdo de los literatos españoles, p. 432-434.

16. Obras modernas inspiradas en el romancero, p. 434-436.

17. El romance como género literario moderno, p. 436-439.

Cap. XXIII. Unidad del romancero antiguo y moderno

1. Necesidad de abundantes textos, p. 440-442.

2. El romancero antiguo y el moderno no pueden seguir disgregados, p. 442-444.

3. Edición plenaria de los textos, p. 444-446.

4. Varias versiones típicas de un romance, p. 446-449.

5. La poesía tradicional perdura en actualidad, p. 449-452.

Índice alfabético de Autores en general y colaboradores en este Romancero, primeros versos de romance, «título» de romance, pero no de otras obras, p. 453-467.

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