Tamar v6

IGR: 0140. Versión: 6. Rima: á-a. Hemistiquios 47.

Cañicosa (ay. Matabuena, p.j. Sepúlveda, Segovia, España)

El rey moro tenía un hijo    que Raimundo se llamaba,
a la edad de quince años    se enamoró de su hermana.
Viendo que no podía ser    cayó malito en la cama
con dolores de cabeza    y calentura muy mala.
Ha subío su padre a verle:    ¿Qué tienes hijo del alma?
Padre, tengo calenturas    que me traspasan el alma.
¿Tu te tomarías un ave    de esas que vuelan por casa?
Padre, yo sí que me la como,    si me la guisa mi hermana–.
Era en tiempo de verano,    ha subido en faldas blancas
aquella blanca paloma    que su sangre fue manchada.
Al entrar en la habitación    se ha tirado de la cama
y le ha vendado los ojos    con una cinta encarnada.
Entonces le dijo ella:    ¡Detente, que soy tu hermana!
Aquella pobre mujer    de su sangre fue manchada.
Un día estaba comiendo    su padre la remiraba.
¿Padre, qué me mira usted,    qué tengo yo en esta cara?
Tienes la cara amarilla,    la ropa muy abultada–.
La llevan a en ca` los médicos    para que bien la operaran;
unos la ponen de pie,    otros la ponen sentada,
el que la puso de pie    dijo que estaba opirada.
¿Con qué la opirada fue?    
Con una rubia camera    que a la cuna la arrojaba
¡Válganme las tres Marías,    válgame la Soledad!
mi padre tuvo la culpa    que yo me vea deshonrá.

Otros datos:
Nota 20d opirada, sic. La recitadora es natural de Extremadura.

Bibliografía:
Recitada por Josefa Merino (70a). Recogida por Koldo Biguri, José Ramón Prieto, Beatriz Mariscal y Mª José Querejeta, 1982. (Archivo: ASOR; Colec.: Encuesta SEGOVIA 82; cinta: 5.7-7.2/B-03). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.