IGR: 0140. Versión: 42. Rima: á-a. Hemistiquios 54.
Pío (ay. Oseja de Sajambre, p.j. Cistierna, ant. Riaño, comc. Sajambre, León, España)
El rey moro tenía un hijo que Tranquilo se llamaba,
y un día estando comiendo se enamoró de su hermana.
Y a los tres o cuatro días cayó enfermito en la cama.
Sube su madre a verle: ¿Qué tienes, hijo del alma?
Tengo dolor de cabeza y unas calenturas malas.
De los manjares del mundo ¿cuál es el que más te agrada?
De los manjares del mundo una pollita guisada,
que me la suba mi hermana y que no suba acompañada,
que si acompañada sube, soy capaz de devorarla.
Como era en tiempo `e verano la niña subió en enagua.
La cogió por la cintura y se la acostó en la cama;
hizo de ella lo que quiso y hasta escupirla en la cara,
la llamó mujer traidora e hija de madre mundana.
Mira, Tranquilo, qué haces, bien sabes que soy tu hermana.
Si eres mi hermana, que seas, no haber nacido tan guapa.
Viene tiempo, pasa tiempo, la niña mucho engordaba;
y un día, yendo a misa, su padre la reparaba.
¿Qué tienes, hija, qué tienes, que tanto meneas la saya?
Tengo dolor de barriga, que me ha dado esta mañana.
Van a venir tres dotores, los mejores de España,
uno dice `e no la entiende, otro «no le pasa nada»,
y el más pequeño de todos, dice que está embarazada.
No diga eso, dotor, no diga esas palabras,
que si mi padre lo sabe, la cabeza me cortara.
De los siete pa los ocho los pañalitos bordaba;
de los ocho pa los nueve las camisinas bordaba,
con un letrero que dice: «Hijo de hermano y hermana».