Tamar v4

IGR: 0140. Versión: 4. Rima: á-a. Hemistiquios 50.

Valverde del Majano (ay. Valverde del Majano, p.j. Segovia, Segovia, España)

Se pasea Ultramarina    por una sala ultramada,
derechita como un pino,    relumbra como una espada.
Todos condes y marqueses    y hasta el gran rey de Vizcaya
y hasta un hermanito suyo    ha intentado de gozarla.
Ya que gozarla no pudo,    malito cayó en la cama
con una calenturita    que el corazón se le abrasa.
Su hermana, de que lo supo,    por la escalera bajaba;
baja una polla en un plato    y en el hombro una tohalla
y en la manita derecha    baja una jarrita de agua.
¿Qué te pasa, hermano mío,    que malito estás en cama?
Este mal que tengo, hermana,    entre tus ojillos anda.
¡No lo querrá Dios del cielo,    ni la Virgen soberana,
no lo querrá Dios del cielo    que te muevas de esa cama!
Él se levantó furioso,    como un toro cuando brama,
hizo lo que quiso de ella,    hasta la escupió en la cara.
La niña, con sus temores,    malita cayó en la cama.
Su madre, de que lo supo,    por la escalera bajaba.
¿Qué te pasa Ultramarina,    que malita estás en cama?
Madre, yo no se lo cuento,    porque si se lo contara,
más vergüenza me daría,    más vergüenza me causara,
que las niñas de la escuela    me llamen mujer mundana.
Te tengo de meter monja    de la religión en cuadra.
La niña agarra un puñal    y a su madre se le clava.
Más quiero morir con honra,    que no vivir deshonrada,
que las niñas de la escuela    me llamen mujer mundana.

Bibliografía:
Recitada por Juana Huertas. Recogida por Agapito Marazuela Albornos, entre 1915 y 1925 (Archivo: AMP; Colec.: Agapito Marazuela 1933). Publicada en Marazuela Albornós 1964, p. 128 (sólo los 2 primeros versos con la transcripción musical). Reeditada en Marazuela Albornós 1981, p. 132 (nº 167). y TRC-Segovia 1993, p. 131.