IGR: 0140. Versión: 4. Rima: á-a. Hemistiquios 50.
Valverde del Majano (ay. Valverde del Majano, p.j. Segovia, Segovia, España)
Se pasea Ultramarina por una sala ultramada,
derechita como un pino, relumbra como una espada.
Todos condes y marqueses y hasta el gran rey de Vizcaya
y hasta un hermanito suyo ha intentado de gozarla.
Ya que gozarla no pudo, malito cayó en la cama
con una calenturita que el corazón se le abrasa.
Su hermana, de que lo supo, por la escalera bajaba;
baja una polla en un plato y en el hombro una tohalla
y en la manita derecha baja una jarrita de agua.
¿Qué te pasa, hermano mío, que malito estás en cama?
Este mal que tengo, hermana, entre tus ojillos anda.
¡No lo querrá Dios del cielo, ni la Virgen soberana,
no lo querrá Dios del cielo que te muevas de esa cama!
Él se levantó furioso, como un toro cuando brama,
hizo lo que quiso de ella, hasta la escupió en la cara.
La niña, con sus temores, malita cayó en la cama.
Su madre, de que lo supo, por la escalera bajaba.
¿Qué te pasa Ultramarina, que malita estás en cama?
Madre, yo no se lo cuento, porque si se lo contara,
más vergüenza me daría, más vergüenza me causara,
que las niñas de la escuela me llamen mujer mundana.
Te tengo de meter monja de la religión en cuadra.
La niña agarra un puñal y a su madre se le clava.
Más quiero morir con honra, que no vivir deshonrada,
que las niñas de la escuela me llamen mujer mundana.