IGR: 0140. Versión: 1. Rima: á-a. Hemistiquios 39.
Madrona (ay. Segovia, ant. Madrona, p.j. Segovia, Segovia, España)
El rey moro tiene un hijo que Tranquilo se llamaba.
Un día estando comiendo se enamoró de su hermana.
¿Qué me miras, hermano mío, que me pones tal mirada?
¡Qué te he de mirar, mi hermana, que has de ser mi enamorada!
No lo quiera Dios del cielo, ni la Virgen soberana,
que pa un hermano que tengo, sea yo su enamorada.
A eso de los ocho días su hermano cae en la cama
con calenturitas malas.
Ha subido su padre a verle y le dice estas palabras:
¿Quieres que te mate un ave de las que vuelan por casa?
Ni quiero aves ni avas,
quiero una taza de caldo que me la suba mi hermana.
Como era en tiempo verano, subía en saya blanca.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . Se ha tirado de la cama,
la agarró de la cintura y a la cama se la echara.
¿No miras, hermano mío, no miras que soy tu hermana?
Si eres mi hermana que seas, ties que ser mi enamorada.
A eso de los ocho días su hermana cae en la cama,
llamaron a tres dotores los mejores de La Habana;
uno la miraba el pecho, otro la mira la cara
y otro se queda diciendo: «Esta chica esta chiflada».