IGR: 1885. Versión: 1. Rima: á-a. Hemistiquios 52.
España
«Si tienes el coraçón, Zaide, como la arrogancia,
y a medida de las manos dexas volar las palabras;
si en la vega escaramuças como entre las damas hablas,
y en el caballo revuelves el cuerpo, como en las cambras;
si el aire de los bohordos tienes en jugar la lança,
y como danças la toca, con la cimitarra danças;
si eres tan diestro en la guerra como en pasear la plaça,
y como a fiestas te aplicas te aplicas a la batalla;
si como el galán ornato usas la lucida malla,
y oyes el son de la trompa como el son de la dulçaina;
si como en el regozijo tiras gallardo las cañas,
en el campo al enemigo le atropellas y maltratas;
si respondes en presencia como en ausencia te alabas,
sal a ver si te defiendes como en el Alhambra agravias.
Y si no osas salir solo, como lo está el que te aguarda,
alguno de tus amigos para que te ayude saca;
que los buenos caballeros, no en palacio ni entre damas,
se aprovechan de la lengua que es donde las manos callan.
Pero aquí que hablan manos, ven y verás como habla
el que delante del rey por su respeto callaba.»
Esto el Moro Tarfe escribe con tanta cólera y rabia,
que donde pone la pluma el delgado papel rasga;
y llamando a un paje suyo, le dixo:–«Vete al Alhambra,
y en secreto al Moro Zaide da de mi parte esta carta,
y dirásle que le espero, donde las corrientes aguas
del cristalino Xenil al Generalife bañan.