Señas del esposo v99

IGR: 0113. Versión: 99. Rima: é. Hemistiquios 32.

Tánger (Marruecos)

Escuchís, señor soldado,    si de las guerras venís.
Si, señora, de las guerras,    de las guerras del inglés.
¿Si habéis visto a mi marido,    por fortuna, alguna vez?
Ni conozco a tu marido,    ni tampoco quién es él;
déisme una señal, señora,    que le pueda conocer.
Mi marido es alto y rubio,    alto como un ciprés;
lleva las medias de seda,    zapatitos de babel,
y en la punta de la espada    lleva las armas del rey.
Ese hombre que uste[d] dice    muerto hace más de un mes
y en su testamento deja    que me case con usted.
Callis, callis, caballero,    no habléis tan descortés.
Siete años esperando    y otros siete esperaré;
si a los catorce no viene,    monja yo me quedare,
monja como Santa Clara,    monja como Santa Inés.
Tres vueltas diera al palacio    por poderla conocer,
y allí se conocieron    el marido y la mujer.

Bibliografía:
Recitada por Rina Benabu. Recogida en Holon, Israel por Susana Weich-Shahak, 1987. (Archivo: NSAJ; Colec.: Weich-Shahak, S.; cinta: NSA Y5540/1). Publicada en Weich-Shahak 1997, p. 95 (notación musical: p. 95). ©Weich-Shahak. Reproducida aquí con permiso de la editora.