IGR: 0113. Versión: 80. Rima: é. Hemistiquios 52.
Rivera de los Molinos (ay. Tarifa, p.j. Algeciras, comc. Campo de Gibraltar, Cádiz, España)
Estando la reina mora en la puerta del cuartel
y esperando que saliera el teniente coronel:
Salga, usted, señor teniente, que quiero hablar con usted,
si usted ha visto a mi marido, cuénteme usted algo de él.
Señora, da usted las señas, ¿su marido cómo es?
Mi marido es alto y rubio, alto y rubio como usted
y en la punta de la lanza lleva un pañuelo francés;
se lo bordé cuando niña, cuando niña lo bordé
y otro que le estoy bordando y otro que le bordaré.
Por la seña que usted da ayer tarde lo enterré
y me ha dejado encargado que me case con usted.
No lo permitiera Dios, ni la Virgen Isabel,
que cuatro hijos que tengo y ¿a dónde los echaré?
Una irá con doña Carmen y otra con doña Isabel
y la más chica que tengo con ella me quedaré
para que me friegue y me barra e me haga de comer
y le dé vuelta al palacio cada vez que sea menester;
y el varoncito que tengo y a la guerra irá también
porque allí murió su padre y allí que muere él también.
Siete años he esperado y siete años esperaré;
si a los catorce no viene, a monja me meteré.
Calla palomita, calla calla palomita, amor,
que tus hijos tienen padre y tu marido soy yo.
La cogió de la manita y al cuartel se la llevó;
le dijo a los centinelas que se pusieran de pie,
que había encontrado un tesoro que era su bella mujer.