Señas del esposo v55

IGR: 0113. Versión: 55. Rima: é+é-a. Hemistiquios 62.

Cabornera (ay. La Pola de Gordón, p.j. León, ant. La Vecilla, comc. Gordón, León, España)

Estando la Catalina    sentada en su verde laurel,
con los pies en la frescura    viendo las aguas correr,
pasó por allí un soldado,    un soldadito del rey:
Dios guarde a la Catalina.    Guarde al soldado también;
le quería preguntar:    ¿de qué guerra viene usted?,
¿si ha visto usté a mi marido    por esas guerras del rey?
Déme, señora, las señas;    quizás le conoceré.
Gastaba caballo blanco,    muy parecido al de usted,
y al lado derecho lleva    las armas nuevas del rey
y al lado izquierdo llevaba    un ramito de laurel,
que se lo regalé yo    el día que me casé.
Por las señas que usted da,    su marido muerto es,
y en el testamento deja    que me case con usted.
No lo querrá Dios del cielo,    ni tampoco yo querré.
Como aguardé los siete años,    aguardaré hasta los diez;
si a los diez años no viene,    yo monja me meteré
en un convento que llaman    del glorioso San José;
un hijo que de él me queda    a la guerra lo echaré,
que donde murió su padre    que muera el hijo también;
dos hijas que de él me quedan    las dos acomodaré:
una la daré a la reina    y otra la daré al buen rey.
Adiós, noble Catalina.    Adiós, soldado valiente.
Adiós, noble Catalina,    tú eres causa de mi muerte.
Al otro día era domingo,    y a ofrecer va la primera;
y en el portal de la iglesia    con el soldado se encuentra:
¿Por quién de luto, la blanca,    por quién de luto, la bella?
De luto por mi marido,    que muerto estará en la guerra.
Perdóname, mi mujer,    que tu marido yo era.
¡Qué mal hiciste, marido,    engañarme de tal manera!
¿no sabes que las mujeres    es como el vidrio y se quiebran;
es como la hoja del árbol    cuando el aire la menea?

Bibliografía:
Recitada por Prudencia Flecha Mieres (65a). Recogida por Diego Catalán, Teresa Catarella, Flor Salazar y Jane Yokoyama, 1977. (Archivo: ASOR; Colec.: Encuesta NORTE 77; cinta: `Cabornera-Noceda-2` A8). Publicada en AIER 1 (1982), nº 26:4, pp. 146-147 y TOL II 1991, pp.