Sábado por la tarde v3

IGR: 0188. Versión: 3. Rima: é-o+éstróf.. Hemistiquios 96.

Reinosa (ay. Reinosa, p.j. Reinosa, Santander, España)

El sábado por la tarde    por tu calle me paseo;
platico con tus vecinas,    ya que contigo no puedo.
El domingo a la mañana    voy a misa el delantero;
como es costumbre de mozos,    me siento en el cimenterio,
por ver si veo venir    la de los ojos morenos.
Ya que te veo venir    de lao pongo el sombrero,
pa que no diga la gente    que por tus amores muero.
Tomastes agua bendita    solamente con dos dedos,
y fuiste la iglesia alante    con tu pasito y meneo.
Te has postrado de rodillas    delante del Sacramento.
Estás atenta a la misa,    yo, vida mía, no puedo;
solamente en verte así,    vida mía, me divierto.
Ya se ha acabado la misa;    me he salido el delantero.
Voy a decir a mis padres    que me vistiesen de negro;
buen pantalón, buena capa,    buena media y buen sombrero;
si con esto no me quieres,    a sentar plaza voy luego.
Siente plaza, el caballero,    siéntela cuanto primero.
¡Qué palabra tan cruel    para hombre ni pa mancebo!
Hoy me han dicho que te casas    y así lo publica el pueblo,
todo ha de ser en un día,    las tus bodas y el mi entierro.
Primera amonestación    que en la iglesia se leyese,
será la primer lanzada    que a mi corazón le diesen.
Segunda amonestación;    te darán la norabuena,
y a mi cuerpo le darán    solimán para que muera.
Tercera amonestación,    ya perdí las esperanzas
de descansar en tus brazos,    querida prenda del alma.
El día de las tus bodas    te vestirán de encarnado
y a mí sólo me pondrán    un hábito franciscano.
Te pondrán ricos zapatos    con las hebillas de plata
y a mí sólo me pondrán    unas simples alpargatas.
Y en esas tus manos blancas    te pondrán ricos anillos
y a mí me las atarán    con dos varas de hiladillos.
Y el padrino y la madrina    te llevarán a velar,
y a mí entre cuatro oficiales    me llevarán a enterrar.
A ti te estarán echando    las arras en el pañuelo,
y a mí me estarán echando    de la cama para el suelo.
A ti te acompañarán    tu padre y toda tu gente,
y a mí me acompañarán    cuatro luces solamente.
Te sacarán a bailar    todos los mejores mozos,
y a mí me estarán sacando    gusanos hasta los ojos.
Cuando pases por la iglesia    rézame un Ave María,
con aquellas palabritas    que tuvimos algún día.
Si vas a la iglesia alante    híncate en la losa y di:
«aquí está aquel picarón,    de pena murió por mí».
Quédate con Dios y andando    que en la gloria nos veremos,
ya que tu padre y el mío    no quieren que nos juntemos.
Quédate con Dios y andando,    que en la gloria nos veremos,
nos veremos, nos veremos,    pero no nos hablarernos.

Otros datos:
Título original: El desdichado.

Bibliografía:
Recogida por José María de Cossío y Tomás Maza Solano, entre 1933 y 1934 Publicada en Cossío 1933-1934, II. LXXXVII (nº 323), pp. 89-92.