IGR: 0336. Versión: 1. Rima: á-a. Hemistiquios 55.
España
Rey don Sancho, rey don Sancho, ya que te apuntan las barbas,
quien te las vido nacer, no te las verá logradas.
Aquestos tiempos andando unas Cortes ordenara,
y por todas las sus tierras enviaba las sus cartas:
las unas iban de ruego, las otras iban con sana,
a unos ruega que vengan, a otros amenazaba.
Ya que todos son llegados, de esta suerte les hablara:
Ya sabéis, los mis vasallos, cuando mi padre finara,
cómo repartió sus tierras a quien bien se le antojara:
las unas dió a doña Elvira, las otras a doña Urraca,
las otras a mis hermanos
todas estas eran mías, que yo las heredaba.
Ya que yo se las quitase ningún agravio aquí usaba,
porque quitar lo que es mío a nadie en esto dañaba.
Todos miraban al Cid por ver si se levantaba,
para que responda al rey lo que en esto le agradaba
El Cid, que vee que lo miran, de esta suerte al rey habla:
Ya sabéis, rey mi señor, como, cuando el rey finara,
hizo hacer juramento a cuantos allí se hallaban:
que ninguno de nosotros fuese contra lo que él manda,
y que ninguno quitase a quien él sus tierras daba
todos dijimos amen, ninguno lo rehusara
Pues ir contra el juramento no hallo ley que lo manda;
mas si vos queréis, señor , hacer lo que os agradaba,
nos no podemos dejar de obedecer vuestra manda;
mas nunca se logran hijos que al padre quiebran palabra.
Ni tampoco tuvo dicha en cosa que se ocupaba,
nunca Dios le hizo merced, ni es razon que se la haga.