IGR: 0330. Versión: 1. Rima: í-o. Hemistiquios 92.
España
Rey don Sancho, rey don Sancho, no digas que no te aviso,
que del cerco de Zamora traidor había salido:
Vellido Dolfos se llama hijo de Dolfos Vellido,
a quien él mismo matara y después echó en el río.
Si te engaña, rey don Sancho, no digas que no lo digo.*
Oídolo ha el traidor, ¡gran enojo ha recibido!
Fuése donde estaba el rey; de aquesta suerte le ha dicho:
Bien conoscedes, señor, el malquerer y homecillo
que el malo de Arias Gonzalo y sus hijos han conmigo:
en fin hasta tu real agora me han perseguido:
esto, porque les reptaba que estorbaban tu partido,
que otorgase doña Urraca a Zamora en tu servicio.
Agora que han bien mirado como está bien entendido
que tú prendas a Zamora por el postigo salido,
trabajan buscar tu daño dañando el crédito mío.
Si me quieres por vasallo serviréte sin partido.
El buen rey siendo contento, dijole: –Muéstrame, amigo,
por donde tome a Zamora, que en ella serás tenido
mucho más que Arias Gonzalo, que la manda con desvío.
Besóle el traidor la mano, en gran poridad le dijo:
Vámonos tú y yo, señor, solos, por no hacer bullicio,
verás lo que me demandas, y ordenarás tu partido
donde se haga una cava, y lo que manda mi aviso.
Después con ciento de a pie matar las guardas me obligo,
y se entrarán tus banderas guardándoles el postigo.
Otro día de mañana cabalgan Sancho y Vellido,
el buen rey en su caballo, y Vellido en su rocino:
juntos van a ver la cerca, solos a ver el postigo.
Desque el rey lo ha rodeado saliérase cabe el río,
do se hubo de apear por necesidad que ha habido.
Encomendóle un venablo a ese malo de Vellido.
dorado era y pequeño, que el rey lo traía consigo.
Arrojóselo el traidor, malamente lo ha herido;
pasóle por las espaldas, con la tierra lo ha cosido.
Vuelve riendas al caballo a más correr al postigo.
La causa de la corrida le demandaba Rodrigo,
el cual dicen de Vivar: el malo no ha respondido.
El Cid apriesa cabalga, sin espuelas lo ha seguido;
nunca le pudo alcanzar, que en la ciudad se ha metido.
Que le metan en prisión doña Urraca ha proveido:
guárdale Arias Gonzalo para cuando sea pedido.
Tornóse el Cid con coraje, como no prendió a Vellido,
maldiciendo vi caballero que sin espuelas ha ido.
No sospecha tal desastre, cuida ser otro el delito,
que si lo que era creyera bien defendiera el postigo
hasta vengar bien la muerte del rey don Sancho el querido.