IGR: 0818. Versión: 3. Rima: é-a. Hemistiquios 74.
El Payo (ay. El Payo, p.j. Ciudad Rodrigo, Salamanca, España)
Estaba un hombre en el campo recogiendo sus haciendas,
el corazón le decía: Vete a tu casa y no duermas,
que tienes la mujer moza, no te haga alguna ofensa.
Mientes, mientes, corazón, que mi mujer es muy buena;
siete años hay que la tengo, no la he visto tal ofensa.
Monta en su caballo blanco, por delante la escopeta,
va dejando anchos caminos, cogiendo angostas veredas;
cogiera un veredita que a su casa iba derecha.
A la entrada del lugar la su casa la primera,
dio tres vueltas al palacio no ha encontrado puerta abierta,
con el puñal que llevaba le hizo un buraco a la puerta.
Lo primero que metió fue el cañón de la escopeta,
lo segundo son los pies, lo tercero la cabeza;
el caballo, que no cupo, lo dejó atado a la reja;
le ha echado paja y cebada para que ruido no meta.
Ahora vamos a la lumbre, por ver quién estaba en ella.
Lo primero que encontró fueron zapatos y medias.
Este zapato no es mío, esta media no es de ella,
que este zapatito blanco no se estila aquí en mi tierra.
Ahora vamos a la cama, por ver quién estaba en ella:
estaba el galán y la dama, dormiendo a la pierna suelta.
Agarró al galan por la mano, tres puñaladas le diera.
Ahora vamos a la dama, que el galán seguro queda:
Ven acá, perra villana, ven acá villana perra.
Si lo hacías por comer, ahí tenías mis haciendas;
si lo hacías por beber, ahí tenías mis bodegas;
si lo hacías por marido, haberme escrito unas letras,
diciendo que estabas mala aunque nunca lo estuvieras.
Dale la leche a ese niño, dale la leche postrera.
Los demonios me llevaran si yo la leche le diera.
Di la confesión, María, dila, que mueres sin ella.
Al decir «su único hijo» el corazón le atraviesa.
La ató a la cola `el caballo, a la plaza se la lleva.
Tiró el sombrero por alto: ¿Quién me compra carne fresca?,
que matara un jabalí, una valiente ternera.
A cuarto vendo la libra y a ochavo la libra y media;
el que no traiga dinero tampoco se irá sin ella.