Penitencia del rey don Rodrigo v2

IGR: 0020. Versión: 2. Rima: í-a. Hemistiquios 32.

Pereda de Ancares (ay. Candín, p.j. Ponferrada, ant. Villafranca del Bierzo, comc. Ancares, León, España)

Ahí arriba en aquel alto,    n` aquella sierra montina,
donde cae la nieve a copos    y el agua serena y fría
habitaba un armitaño    que vida santa facía.
Pasó por allí un penitente,    si confesarlo podía:
si el andar con las mujeres    perdón de Dios tendría.
Perdón de Dios sí lo tienes,    no siendo hermanas o primas.
¡Ay triste de mí, cuitado,    eso es lo que yo tenía;
estropié a una hermana    e hice parir una prima!
Váyase usté, el penitente,    confesarlo no podía.
Bajó una voz del cielo    que estas palabras decía:
Déle usted la penitencia    según él la merecía:
el meterlo en una cueva    con una serpiente viva.
El armitaño era bueno,    tres veces lo ve al día.
De la cintura pa abajo    ya comido lo tenía,
de la cintura pa arriba    muy luego lo comería.

Otros datos:
¡Válganos Nuestra Señora y la sagrada María!

Bibliografía:
Recitada por Severina Abella (76a). Recogida por Mercedes Cano, Débora Catalán, J. Antonio Cid y Paloma Díaz-Mas, 1985. (Archivo: ASOR; Colec.: Encuesta LEÓN 85; cinta: 1.18-7.1/B-10). Publicada en TOL I 1991, p. 4.
[0079 Robo del Sacramento contam.]