Muerte del príncipe don Juan v46

IGR: 0006. Versión: 46. Rima: á-a. Hemistiquios 52.

Camplongo [de Arbas] (ay. Villamanín, ant. Rodiezmo, p.j. León, ant. La Vecilla, comc. Los Argüellos, León, España)

Tristes nuevas, tristes nuevas,    que se corren por España,
de aquel dotor de don Juan,    que está muy malo en la cama.
Siete dotores le asisten    los mejores de Granada,
unos dicen «muere, muere»,    y otros dicen «sana, sana».
Sólo falta por venir    aquel dotor de la Parra.
Estando en estas razones    dotor a la puerta entraba
y le fue a tomar el pulso    dijo que de muerte estaba.
Juan, Juan dispón de tu vida,    Juan, Juan dispón de tu alma,
tres horas tienes de vida    y una ya va comenzada.
Padre la niña que ahí queda,    bien sabes que encinta estaba,
si se quiere casar la niña,    casármela bien casada,
y si quiere ir pa su tierra,    mandármela acompañada,
por que no digan los suyos    que queda desamparada.
Estando en estas razones    la niña a la puerta estaba.
¿Dónde vienes mi querida,    regalo de la mi alma.
Vengo de San Salvador    de oír misa del alba,
de pedir y de rogar    que levantes d`esa cama.
Sí levantaré, querida,    mañana por la mañana,
verás los curas a la puerta    para sacarme de casa,
verás mi cuerpo tendido    pidiéndote una mortaja
y ambos hemos de ir    a ir misa en Santa Clara,
tú has de ir vestida de negro    y yo con mortaja blanca.
La niña desque esto oyó    en tierra cae des mayada.
Recordarla Jesucristo,    Jesucristo recordarla.
No lo quiso Dios del Cielo,    ni la Virgen Soberana,
que él murió a la medianoche    y ella al romper el alba.

Bibliografía:
Recitada por María Sotorrío (40a). Recogida por Josefina Sela, 1920. (Archivo: AMP; Colec.: Sela, J. (M. Goyri-R. Menéndez Pidal)). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.