Muerte del príncipe don Juan v44

IGR: 0006. Versión: 44. Rima: á-a. Hemistiquios 76.

Buiza (ay. La Pola de Gordón, p.j. León, ant. La Vecilla, comc. Gordón, León, España)

Tristes nuevas, tristes nuevas,    que se cuentan por España,
que se cuenta de don Juan    que está malito en la cama.
Siete dotores le asisten    los mejores de Granada,
unos dicen que se muere,    y otros que su mal no es nada.
Sólo falta por venir    aquel doctor de la Parra.
Estando en estas razones    doctor a la puerta llama.
Manda que la tome el pulso,    dicen que de la muerte estaba.
Don Juan dispón de tu vida,    don Juan dispón de tu alma,
tres horas tienes de vida    hora y media va padada.
Tres horas tengo de vida    padre mío de mi alma,
y tres horas tengo de vida    hora y media va pasada,
esa niña que ahí queda    bien sé que en cinta quedaba,
de todo lo que la dejo    padre no le quiete nada,
no le quiete usted un anillo    que le di de inamorada (sic),
el anillo en sin la piedra    catorce doblas costara,
si la unvía pa su tierra    no la envíe en sin compaña,
que diría toda su gente    que quedó desampararada.
Estando en estas razones    entra ella por la sala
con los cabellos tendidos    y el rostro bañado en agua.
¿Dónde vienes mi querida    regalo de la mi alma?
Vengo de aquella ermitina    que le llaman Santa Clara
de pedir y de rogar    que te saque de esa cama.
Sí saldré, mi querida, sí,    mañana por la mañana,
verás mi cuerpo tendido    pidiéndote una mortaja,
y los curas en la puerta    para sacarme de casa,
ambos iremos juntitos    a oír misa a Santa Clara,
tú con el tu luto negro    y yo con mi mortaja blanca,
yo me quedaré allí,    y tú te vendrás para casa,
tus ojos serán dos fuentes    que manarán agua clara
para regar verdes campos    desde Sevilla a Granada,
de tus tíos y parientes    serás la más desgraciada,
ya te quitarán las llaves    como a una ruin criada.
La niña de que esto oyó    en tierra cae desmayada,
al punto acudió su suegro,    luego acudió a levantarla.
Arriba, arriba mi querida,    arriba, arriba mi esclava,
no quiso Dios de los cielos    dejarla desamparada,
que él murió a la medianoche    y la niña al romper el alba.
Válgame Nuestra Señora,    y la Virgen Soberana.

Bibliografía:
Recitada por María Suárez Álvarez (40a). Recogida por Josefina Sela, 1916. (Archivo: AMP; Colec.: Sela, J. (M. Goyri-R. Menéndez Pidal)). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.