Muerte del príncipe don Juan v30

IGR: 0006. Versión: 30. Rima: á-a. Hemistiquios 60.

Paradaseca (ay. Chandrexa de Queixa, p.j. Pobra de Trives, ant. Ourense, Ourense, España)

¡Tristes nuevas, tristes nuevas,    que se suenan por España!
Nuestro rey, que Dios haiga,    está muy malito en cama,
que tembla unas calenturas    que le traspasan el alma.
Siete doutores lo cuidan    de los mejores de España;
todos lo cuentan de vida,    sólo uno que callaba.
¿Qué dice, señor doutor,    qué dice usted que le haga?
Yo digo que se confiese    y que gobierne su alma;
tiene tres horas de vida,    hora y media va pasada.
Estaba en estas razones    y su padre que llegaba.
¿Qué haces, hijo mío,    para ir a la batalla?
Si peleara con los moros,    padre mío, no se me daba,
pero peleo con la muerte,    es lo que más recelaba.
Estaba en estas razones    y su madre que llegaba.
¿Qué hace usted aquí, mi madre,    le suplico una palabra;
cuenta, cuenta con mi esposa,    ela queda embarazada;
se troujese mujer hembra    que sea reina de España,
se troujese hombre varón,    mi corona le dejaba.
Estaba en estas razones    y su esposa que llegaba.
¿Dónde vienes, mi esposa,    dónde vés que tanto tardas?
Vengo de aquella ermita,    capilla de Santa Clara,
vengo de pedir a Dios    y a la Virgen soberana
que a mí me dé boa fortuna    y a ti te erga de esa cama.
Eu erguer, heime de erguer,    ha de ser pra terra extraña;
tengo tres horas de vida,    hora y media va pasada.
Juntaron rostro con rostro,    juntaron cara con cara,
tantas eran las lágrimas,    que toda a cama regaran;
pasaran siete colchones    y siete sábanas de holanda.
¡Ay triste de mí, cuitada,    que pasé la mar salada
con seiscientos caballeros,    todos de capa y espada,
y ahora la paso sola,    triste y desconsolada!

Bibliografía:
Recitada por Camila Núñez Rodríguez (68a). Recogida por Aníbal Otero Álvarez, 12/1934 (fecha deducida) (Archivo: AMP; Colec.: Otero, A. (M. Goyri-R. Menéndez Pidal)). Publicada en RT-Galicia 1998, p. 183.