IGR: 0006. Versión: 239. Rima: á-a. Hemistiquios 56.
Tánger (Marruecos)
De Bul-los partióse el rey, ese rey de Salamanca,
en meatad de aquel camino del cielo cayó una carta.
Alzaidla mis caballeros, alzaidla bien y notaidla.
Malo estaba y ese rey, y ese rey de Salamanca,
malo está de calenturas que otro mal no se le añada.
Ya mandan por los dotores, dotores de toda España.
Unos le miran al pulso, otros le miran las aguas;
todos alcen a una boca: «Mi señor, no tenéis nada».
Sino era el más chiquito que Sabastia ae llamaba;
de rodillas en el suelo el pulso le demandaba.
Perdón, perdón, mi señor rey, por esta triste palabra.
Tres horas tiene de vida, la una y media ya es pasada.
Como eso oyera ya madre, pelo no dejó en la barba.
Ellos en esas palabras su madre por allí entrara.
-¿A que vinisteis, mi madre, mi madre la desdichada?
Pidiendo al Dios del cielo que cambie alma por alma.
Tarde recordasteis, madre, que la sentencia ya es dada,
no se va madre por hijo mi mujer por su marido.
Ellos en esas palabras, su esposa por ahí entrara,
toda vestida de luto y una soga a la garganta,
Apartad, condes y duques pasará esta desdichada,
esta se puede llamar antes viuda que casada.
A todo esto, mi madre, mi esposa queda preñada.
Mi esposa, si pare niño, rey será de Salamanca;
mi esposa, si pare niña, reina será de la España.
Ellos en esas palabras, el buen rey entregó el alma.