IGR: 0006. Versión: 23. Rima: á-a. Hemistiquios 72.
Vierdes (ay. Oseja de Sajambre, p.j. Cistierna, ant. Riaño, comc. Sajambre, León, España)
Villanueva, Villanueva, ¿qué se cuenta por España?
La vida del rey don Juan, que está malito en la cama.
Cuatro dotores le curan, de los mejores de España;
unos le curan con vino, otros le curan con agua,
y otros, por no darle pena, dicen que su mal no es nada.
Y ahora falta por venir el redentor de las almas,
ése te tomará el pulso y dirá cómo te hallas.
Muy malito estás, don Juan, la muerte tienes cercana:
Tres horas tienes de vida, hora y media de pasada,
la media pa disponer de las cosas de tu alma,
la otra pa despedirte de la gente de tu casa.
Y ahora llamen a mi padre, tan solita una palabra:
Padre, mire por mi esposa, que es niña y queda preñada;
de los dotes que le di, padre, no le quite nada,
tampoco el anillo de oro que le di de enamorada.
Si tú se le diste de oro, yo se lo daré de plata.
Estando en estas palabras, llegó la rosa temprana.
¿Dónde viene, la mi esposa, tan solita de mañana?
Vengo de Santo Domingo de oír la misa del alba,
de rogar a Dios por ti te levantes de esa cama.
Luego me levanto, esposa, el lunes por la mañana,
con los pies amarillitos y la cara amortajada;
y me irás acompañando hasta meterme en la caja,
tú con tu mantilla negra, yo con mi mortaja blanca;
de allí te irás a la iglesia, y te volverás pa casa,
hallarás las calles tristes y las tus puertas cerradas;
allí irá la justicia a pedirte las fianzas,
allí no habrá quién te fíe, esposa mía del alma;
ya te fiarán mis padres, que a ellos quedas encargada.
Y estando en estas palabras, cayó al suelo desmayada.
Le hacen una cruz al vientre y sacan de sus entrañas
un niño como una rosa, parece un rollo de plata.
Ahora llévenlo a su padre que la bendición le echara.
La bendición de Dios Padre, la de Dios Hijo te caiga;
si te crías para el mundo, serás príncipe de España,
y si no, irás a gozar de la bienaventuranza.