Muerte del príncipe don Juan v171

IGR: 0006. Versión: 171. Rima: á-a. Hemistiquios 42.

Uña de Quintana (ay. Uña de Quintana, p.j. Benavente, comc. Benavente, Zamora, España)

Tristes nuevas, tristes nuevas    que se cuentan por España,
qu` está don Juan a la muerte    y qu` en grande peligro se halla.
Y siete doctores lo curan    con los mejores de España,
y aún faltaba por venir    aquel doctor de la Fama
que dicen qu` es gran doctor,    gran doctor que adivinaba.
Pone el veneno en el dedo    y la boca se le echaba.
[Tres horas tiene de vida],    la una ya va pasada;
una para confesarte    y otra para enmendar tu alma
y otra para despedirle    de la tu esposa doña Ana.
[. . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
A mí me levantará    antes de por la mañana.
Tres horas tengo de vida,    la una va va pasada;
una para confesarme    otra para enmendar tu alma
y otra para despedirme    de la tu esposa doña Ana.
De las donas que le disteis,    padre, no le quitáis nada,
sin no son unos guantes de oro,    que le di de enamorada,
y si los guantes aquellos    se los dais a mi hermana.
Y estando en estas razones,    en el suelo cayó desmayada.
Diera a luz un niño blanco y tierno    los rayos del sol embarga
y se lo ponen a su padre    que la bendición le echara.
Si eres hijo, has de ser rey    del reinado de Granada;
si eres hija, serás monja    del convento Santa Clara.

Bibliografía:
Recitada por Teresa Fernández Delgado (77a). Recogida en 1980. (Archivo: AMP; Colec.: María Goyri-Ramón Menéndez Pidal). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.