Muerte del príncipe don Juan v111

IGR: 0006. Versión: 111. Rima: á-a. Hemistiquios 63.

Foilebar (ay. Incio, p.j. Lugo, Lugo, España)

¡Ay mi hija, ay mi hija    ¿por qué fuiste desgraciada?
por una mala dormida    dexaste de ser casada.
No diga eso, mi madre,    no diga esa palabra,
el que buenos amores tiene    no deja de ser casada.
Con la fuerza del amor    
Vino por allí don Juan    se asomó a la ventana
con la fuerza del amor    cayó enfermito en cama.
Llamaron siete doctores    de los mejores de España,
unos dicen «muere, muere»,    y otros dicen «sana, sana»
y el más viejecito de ellos    viniera cara a cara.
Tienes tres horas de vida    una y media va pasada.
Su madre lo iba a ver,    su padre lo visitaba.
¿Cómo estás, meu filliño,    cómo estás en esa cama?
Bien me vai, padre mío,    pero mellor que me vaya,
tengo tres horas de vida    y una y media va pasada;
no lo siente por morir,    a Dios entrego mi alma,
siento de mi princesiña    que de mí queda cargada.
Esa tua princesiña    dale una rica amanda.
Mientras mis padres vivieren    mi manda no vale nada.
Mandaradle, manadaradle,    que te será bien mandada,
todo cuanto le mande    no le ha de ser quitada.
Calzarádmela, vestídmela    como si fuera mi hermana
y entre Sevilla y Granada    que no se le meta nadia.
Vino vir su princesiña    descalza de pie y pata.
¿`dónde vienes tú, princesiña,    olliños de miña cara?
Veño de ter una misa    a Virgen de Santa Clara
que a mí me die remedio    y a ti te saque d`a cama.
A mí van a sacarme diez de la mañana,    
me van a sacar cuatro mozos    en una tumba de plata.
Le dio una manzana    por ver si se la tomaba
y él se la cogió    por dar gusto a quien se la daba
y al primera bocadito    a Dios entregó su alma.

Bibliografía:
Recitada por Jobita Vizcaíno (71a). Recogida por Aurelio González, Therese Meléndez, Elvira Ramini y Flor Salazar, 1982. (Archivo: ASOR; Colec.: Encuesta NOROESTE 82; cinta: 3.21-7.2/A-03). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.