IGR: 0180. Versión: 30. Rima: á-a. Hemistiquios 32.
Guadalix de la Sierra (ay. Guadalix de la Sierra, p.j. Colmenar Viejo, ant. Torrelaguna, Madrid, España)
Una mañana de niebla antes de rayar el alba
daba voces un marino que se lo llevaba el agua.
De lo alto de una peña el diablo le contestaba:
¿Qué me das, marinerito, si te saco de las aguas?
Yo te daré a mis tres hijas y a mi mujer por esclava
y mi palacio costero con jardín con conchas y algas.
Yo no quiero tus tres hijas, ni tu mujer por esclava,
ni tu palacio costero con jardín con conchas y algas;
lo que quiero es que me des, cuando te mueras, el alma.
El alma no puede ser, que ella la tengo entregada.
El alma es para mi Dios, que lo hizo de la nada;
la carne es para los peces para que coman carne humana;
los huesos para badajos, para badajos de campana
para cuando toque a gloria, que se acuerden de mi alma;
el corazón para la Virgen y para el demonio, nada.
El marinero daba voces ya nadie le contestaba.
Y se ha acabado la historia del marinero del agua.