IGR: 0193. Versión: 5. Rima: á-a. Hemistiquios 66.
Corredoira (ay. As Nogáis, ant. Los Nogales, p.j. Lugo, ant. Becerreá, Lugo, España)
Teresita tiene un novio que Francisco se llamaba;
acostumbraba a ir verla tres días a la semana.
Madre, Francisco no viene, madre, Francisco ya tarda.
Hija mía, ten paciencia, no seas tan apurada,
que es tiempo de sementera y la gente anda cansada;
sube por los escalones y asómate a la ventana.
Vira vir a un vacarillo vestido de ropas claras,
no corría como yegua, que corría que volaba.
Noticias traigo, Teresa, mucho siento en explicarlas,
que tu amante Francisco malito queda en la cama.
Malito está que se muere, malito está que se acaba,
ayer tarde en el rodeo le dio un toro una cornada.
Dime las señas del toro, dímelas, sin más tardanza.
Tiene las astas de aguja, la frente arremolinada,
la cola larga y tendida y un poquito espadañada;
si los cuernos tien(e) de aguja, del suelo levantan paja.
Le vinieron visitar cuatro doctores de España;
unos le tientan el pulso y otros le miran la cara.
¿Cuál es el doctor más viejo que tanto me mira y calla?
Lo que te digo, Francisco, que dispongas de tu alma;
tienes tres horas de vida, cuatro con la ya empezada.
Estando diciendo esto, Teresita allí llegaba,
con la barriga a la boca, que horror causaba mirarla.
¿Dónde vienes, Teresita, Teresita de mi alma?
Vengo de la romería que la llaman la Santa Ana,
de pedirle a Dios del cielo que te saque de esa cama.
A mí me van a sacar entre sábanas de holanda.
Aquí te traigo tres peras, cuatro, con una manzana,
si me las has de comer, te las doy de linda gana.
Sí te las he de comer, Teresita de mi alma.
Y -estando en el medio de una, el alma se le arrancaba.
Aquí termina la historia de dos amantes del alma;
Francisco murió a la noche, Teresita a la mañana.