IGR: 0372. Versión: 3. Rima: é-a. Hemistiquios 66.
Icod El Alto (ay. Los Realejos, ant. Realejo Alto, p.j. La Orotava, isla de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, España)
La mañana de San Juan, como costumbre que fuera,
las damas y los galanes a bañarse a las Arenas,
y la buena de Laurencia licencia ella pidiera
a su madre para ir, pero nunca se la diera.
Y ella, como era temosa, su temosina siguiera,
y se fue con el buen Melchor a bañarse a las Arenas.
Dándole güelta a la lancha, viene un navío y los lleva.
Laurencia, desque se vido cautiva entre gente ajena,
ya no escucha el oro fino, ni el blanco cuello rodea,
ni gargantillas de amores, ni gargantillas de perlas,
llama por la Candelaria, que es la que tiene en su tierra:
¡Madre mía Candelaria, como tú me saques de ésta,
te prometo de llevarte lo que yo pesare, en cera!
Echaba un barquito al agua que a palo seco navega,
que se les rompió los grillos juntamente a las cadenas.
Cuando llegan a la playa mil veces besan la arena.
Fue pidiendo una limosna, como peregrinos que eran,
y a la casa de su madre allá fuera la primera;
y en la ventana estaría su hermana la más pequeña:
Madre, ahí viene una señora y un galán viene con ella,
que así se me pareciera con hermanita Laurencia.
Pues dirás que entre pa dentro, mentre que hago la cena.
Buenas noches, mis señores. El Señor se las dé buenas.
¡Válgala Dios, mi señora, que así se me pareciera
con una hija que tuve que la llamaban Laurencia!
Déme las señas, señora, por ver si la conociera,
que como vengo de Argel pué ser que diga algo de ella.
La cautivaron los moros aquí en esta triste pena.
¿Es posible, madre mía, que tanto cause la ausencia,
no conoces a tu hija, la que nació de tus venas,
la que rompió tus entrañas, pues que yo fui la primera?
S` otro día de mañana los llevan para la iglesia,
y de allí viene casado el buen Melchor con Laurencia.