IGR: 2987. Versión: 1. Rima: 6+6 é-a. Hemistiquios 36.
Santiago (Santiago, Chile)
¡Una limosnita pa la pobre ciega,
una limosnita pa la pobre vieja!
Salí muy temprano, me pasé a la iglesia,
ni un pancito duro recogí siquiera.
Váyase la intrusa, váyase la vieja,
si mi novio viene me dará vergüenza.
No la insultes, hija, que esta pordiosera
nuestra Santa Madre ser muy bien pudiera.
Se murió mi hijo, qu` era un calavera,
cuatro nietecitos me dejó mi nuera.
Descalcitos andan por las duras piedras.
¡Pobres angelitos¡, ¡quién los conociera!
Eran muy hermosos cuando yo los viera:
la niña, tan bella como una azucena.
Me pedían pan y yo no les diera.
¡No me cuentes eso, que me dará pena!
Vuelve a casa pronto, vuelve a casa, abuela,
y estos higos frescos a tus nietos lleva.
Comentario de V. C. : Hace ya bastantes años que tengo este romance, uno de los primeros que recogí, y no he vuelto a encontrarlo en la tradición. Ni aun conservo el nombre del recitador, que debía de constar en la primera copia, hoy perdida; lo que quizá me habría permitido dar otra vez con él y adelantar algo sobre el origen de este cuento infantil. En mi opinión, procede de impreso, de alguna de esas hojas periódicas de lectura recreativa que las congregaciones religiosas distribuían antes entre la gente del pueblo, y que, andando los tiempos, se transformaron en verdaderas revistas. De ser así, el romancillo pudo ser transcripto de alguna publicación española, o compuesto en Chile por un colaborador de esas hojas efímeras, que rara vez llegan, por desgracia, a registrarse en las Bibliotecas oficiales, como es el deber de los editores.