IGR: 0185. Versión: 10. Rima: í-a. Hemistiquios 38.
Reinosa (ay. Reinosa, p.j. Reinosa, Santander, España)
Un caballero en Madrid ricas labranzas tenia;
para ir a ver sus labranzas a caballo se ponía.
Un día, al volver a casa, un pobre tullido había,
tullido de pies y manos que moverse no podía.
Apeóse el caballero y en las ancas le ponía;
le ha llevado a su casa y le ha sentado en una silla
y le ha dado de comer de lo mejor que tenia
y le ha dado a beber de lo mejor que había.
Le echó a dormir en su cama y en el suelo dormía,
y a eso de la medianoche su casa resplandecía.
Se levanta el caballero con una luz encendida
y vio que era Jesucristo que estaba hincao de rodillas.
Quién hubiera sabido anoche que tal huésped tenía,
le hubiera dado a cenar el cuerpo y el alma mía
y le hubiera dado de beber de la limpia sangre mía.
Calla, calla, el caballero, tu voluntad conocida.
En el reino de los cielos te está esperando una silla
y otra para tu mujer por lo bien que me servía
y otra para tus hijos porque saben la doctrina.