La Virgen y el ciego v48

IGR: 0226. Versión: 48. Rima: é. Hemistiquios 34.

Puriscal (San José, Costa Rica)

Camina la Virgen pura    de Egipto para Belén
en la borriquita mansa    que le compró San José;
lleva un niño entre los brazos    y el santo camina a pie.
Mas en medio del camino    el niño tenía sed.
No pidas agua, mi niño,    no pidas agua, mi bien,
que los ríos vienen turbios    y no se pueden beber.
Más arriba, en aquel alto    hay un verde naranjel,
hay un ciego que me espera,    es un ciego que no ve.
Por Dios pido al viejo,    así Dios te deje ver,
que me des una naranja    que mi niño tiene sed.
Coja la que a usted le guste,    que toditas son de usted.
La Virgen, por ser tan buena,    no ha cogido más de tres;
una se la dio a su niño    y otra se la dio a José
y otra se dejó en sus manos    para la Virgen oler.
Saliendo de aquel collado,    el ciego comenzó a ver.
¿Quién es esta señora    que me ha hecho tanto bien?
Era la Virgen María,    la que al ciego hizo ver.

Bibliografía:
Recitada por Emma Benegas Salazar (64a). Recogida en 1979. Publicada en Cruz-Sáenz 1986, pp. 2-3. Reeditada en Díaz Roig 1990a, nº XXXIII, 6.1, pp. 256-257.
[0028 Búsqueda de la Virgen contam.]