La Virgen romera v9

IGR: 0192. Versión: 9. Rima: é-a. Hemistiquios 52.

Villanueva de la Tercia (ay. Villamanín, ant. Rodiezmo, p.j. León, ant. La Vecilla, comc. Los Argüellos, León, España)

Mayo, por andar de mayo,    que es tiempo de primavera,
yo vestíme, yo calcéme,    y fuime para la feria.
Aunque vine y aunque fui,    no he encontrado nada en ella,
si no es una romerita    que es más linda que una estrella.
Los suspiros que el rey daba    todos son por la romera;
ya lo oía un pajecito    que tiene a la cabecera.
¿Por quién suspiras, buen rey,    por quién suspiras, su alteza?
Suspiro por la romera,    que ayer tarde vi en la feria;
si te place, el pajecillo,    por Dios, me vayas por ella,
ni por oro ni por plata    no me dejes de traerla.
Déme las señas, buen rey,    las señas de la romera,
porque romeras hay muchas    y es posible el conocerlas.
Trae saya sobre saya    y encima saya de seda,
una camisa de holanda,    un jubón de rica tela,
y la camisa de holanda    bordada con seda negra,
el palo con que afirmaba    de la fina plata era,
rosario con que rezaba    siete extremos de oro lleva.
Ya l[a] encontraba peinando    a sombra de una alameda.
Dios la guarde a usted, señora.    Ven, mancebo, en hora buena.
Lo que le vengo a decir    que asista el rey a la mesa,
y, si asistirle no quiere,    por doncella de la reina.
Ni por oro ni por plata,    ni por cuanto el rey tuviera,
si el rey reina en su reinado,    yo reinaba cielo y tierra.
Pues quede con Dios, señora,    la Virgen quede con ella.
Ve, mancebo, en hora buena,    que la Virgen yo lo era,
la gloria tienes guardada,    ten cuidado no la pierdas.

Bibliografía:
Recitada por Genoveva Viñuela (unos 45a). Recogida por Josefina Sela, 1919. (Archivo: AMP; Colec.: Sela, J. (M. Goyri-R. Menéndez Pidal)). Publicada en TOL II 1991, p. 265.