IGR: 0192. Versión: 19. Rima: é-a. Hemistiquios 48.
Corao (parr. Abania, ay. Cangas de Onís, p.j. Cangas de Onís, Asturias, España)
Por aquellos campos verdes se pasea una romera,
blanca rubia y colorada reluce como una estrella,
vióla el rey de su palacio, vióla y namoróse de ella.
Bienvenido sea el buen rey. Bien hallada la romera,
¿qué haces aquí en este sitio tan sola en aquesta tierra?
No vengo sola, señor, que mi marido atrás queda.
Fuese el rey pa` su palacio `nojado con la romera;
tratan de dir a comer, bendito el bocao comiera,
tratan de dir a dormir bendito el sueño durmiera.
A eso de la medianoche echa los pajes afuera.
Afuera, mis pajecillos, ir buscarme la romera,
nin por plata nin por oro non vengáis aquí sin ella.
Dijo el más pequeño de ellos, el que más entendido era:
Como esa, mis pajecillos, no se ha visto en esta tierra;
calza zapatito de oro con rica media de seda,
viste camisa de holanda labrada con fina seda,
blanca, rubia y colorada reluce como una estrella.
Bien la vieron relucir debajo de una alameda.
Pajes del rey, bienvenidos. Bien hallada, la romera,
de parte del rey venimos decirte de esta manera:
si quieres ser su criada o doncella de la reina.
No quiero ser su criada, ni doncella de la reina
y si el rey me apura un poco yo le diré quién él era;
si él es rey de sus vasallos yo lo soy de cielo y tierra.
¡Nuestra Señora me valga, válgame la Magdalena!.