IGR: 0192. Versión: 18. Rima: é-a. Hemistiquios 60.
Cangas de Onís (ay. Cangas de Onís, p.j. Cangas de Onís, Asturias, España)
Por los palacios del rey se pasea una romera,
tal alta es como un pino, galana como una estrella.
El buen rey, desque la viera se bajara [a] hablar con ella:
¿Dónde va, la romerita, tan sola por esta tierra?
A Santiago de Galicia a cumplir una promesa,
que me la ofreció mi madre siendo yo niña pequeña.
Suba, suba, romerita, suba y cubrirá mi mesa.
Yo no subiré, buen rey, hasta la vuelta que venga,
que mi marido don Juan que alante va o detrás queda,
cargadito de pistolas como soldado de guerra.
Sube el buen rey para arriba, se pone a cubrir su mesa,
con lágrimas de sus ojos toda la mesa cubriera.
Un paje que allí tenía le dice de esta manera:
¿Por qué llora usted, buen rey, por quién tiene tanta pena?
Es por una romerita que acabo de hablar con ella.
Romeritas habrá muchas, diga las señas que tenga.
Lleva saya sobre saya, arriba jubón de seda,
lleva zapato picado, adentro media de seda;
el bastón con que afirmaba de la malva fina era,
el rosario con que cuenta quince estremos de oro lleva,
arriba de todo esto lleva una capa guarela,
pa` que no la turre el sol ni los aires de esta tierra.
Se echó el buen paje [a] andar en busca de la romera
y la encontró sentadita debajo de una higuera.
Buenas tardes, romerita. Paje, seas en hora buena.
Vengo de parte del rey que vaya a cubrir su mesa.
Anda, paje, y dile al rey, y dile de esta manera:
que si es rey de los vasallos yo también de cielo y tierra.
¡Oh, malhaya tales hombres y el vicio que Dios les diera!
Diera una vuelta alredor y a los cielos se subiera.
¡Válgame Nuestra Señora, válgame la Magdalena!