IGR: 0685. Versión: 3. Rima: é-o. Hemistiquios 38.
Valseca (ay. Valseca, p.j. Segovia, Segovia, España)
Una noche muy oscura, de relámpagos y truenos,
salió un alma pecadora sin unción y sacramentos,
y entró en la sala divina donde estaba el Padre Eterno.
Yo soy la oveja perdida que a vuestro rebaño vengo.
Yo no os quiero admitir porque fuisteis desatento.
Yo te dejé la mi misa, siempre la visteis corriendo;
yo te dejé mi rosario, siempre le encuentro por suelo;
yo te dejé mis azotes, siempre andas huyendo de ellos;
yo te dejé mis ayunos, siempre te encuentro comiendo.
Entre la hostia y el cáliz siempre te andas divirtiendo,
luego lo irás a penar a los profundos infiernos.
Hijo -le dice la Virgen-, hijo de mi gran consuelo,
que des salud a ese alma, mira que se va perdiendo.
Pues si lo manda mi madre, la mandada sería luego.
San Miguel pesa las almas, corriendo va por el peso;
tantos eran los pecados, bajó la balanza al suelo.
Con la toca de María este alma sube a los cielos.
Ángel, vete tú con ella, un punto no me la dejes,
para cuando te la pida en el cielo me la dejes.