IGR: 0233. Versión: 60. Rima: é-a. Hemistiquios 80.
Garganta la Olla (p.j. Plasencia, ant. Jarandilla, Cáceres, España)
En Garganta de la Olla, siete leguas de Plasencia,
habitaba una serrana, alta, rubia y sandunguera;
y trae los rizos recogidos debajo de la montera;
a uso de cazadora gasta falda a media pierna;
botín alto y ajustado, y en el hombro una ballesta.
De perdices y conejos lleva la cintura llena.
Tiene vara y media de cintura, cuarta y media de muñeca,
con una mata de pelo que a los zancajos le llega.
Cuando tiene ganas de hombres se subía a las altas peñas.
Y vio venir un serrano con una carga de leña;
le ha agarrado de la mano y a la cueva se le lleva.
Tú alégrate, caminante, buena noche nos espera,
de perdices y conejos, de tórtolas y harigüeñas.
No te llevo por caminos ni tampoco por veredas,
te llevo por altos montes por donde nadie te vea.
Al llegar a la cueva me mandó cerrar la puerta;
y yo, muy prevenido, la he dejado medio abierta.
Me dio yesca y un pernal para que lumbre encendiera,
y al resplandor de la llama vi un montón de calaveras.
¿De quién son esos huesos, de quién son esas calaveras?
De hombres fueron que maté para que no me descubrieran.
Bebe, bebe, serranillo, de ese cuenco calavera,
que puede ser que algún día otro de la tuya beba.
Si buena cena me dio mejor cama me diera;
entre pieles de venado su mantellina tendiera.
Al ver que el sueño no me rendía, para que el sueño me rindiera,
a mí me dio unos platillos y ella tocó una vihuela;
mientras que ella cantaba un cantar yo cantaba una docena.
Cuando la sentí dormida cogí mi paso a la puerta,
con los zapatos en la mano para que no me sintiera.
Siete leguas llevo andadas sin atrás volver cabeza;
y he visto a la serrana
saltando como una ardilla y bramando como una fiera.
Vuelve, vuelve, serranillo, atrás a por la montera,
que es de paño rico y fino y no es razón que se pierda.
Mis padres me compran otra y si no me estoy sin ella.
Con la honda que llevaba le ha tirado una piedra
que pesaba arroba y media,
y en la encina en que pegó derribó su cuerpo a tierra.
Lo que te encargo, serrano, que no descubras mi cueva.
Yo no te la descubro hasta la venta primera.
Variantes: -16a a. ll. a l. cabaña.