IGR: 0233. Versión: 26. Rima: é-a. Hemistiquios 70.
Reinosa (ay. Reinosa, p.j. Reinosa, Santander, España)
Allá arriba en aquel alto, en aquellas altas sierras,
se pasea una serrana, una serranita fiera,
matadora de los hombres, ladrona de las haciendas.
Vio venir un pajarcito por lo alto de la sierra.
Le ha agarrado de la mano, le lleva para la cueva.
No le lleva por camino, tampoco por carretera,
le lleva por un sendero lleno de cruces de piedra.
Atrevióse el caballero, le ha preguntado a la fiera
que de qué son esas cruces de cal y canto y arena.
De cien hombres que he matado sin que nadie lo supiera,
como te mataré a ti si es la idea que me intenta.
De conejos y capones ha puesto una rica cena
y después de haber cenado le manda acostar con ella:
cuatro colchones de holanda y en dos sábanas de seda.
A eso de la medianoche la serrana se durmiera.
Se levanta el pajarcito por aquella sierra fuera,
las bragas debajo el brazo, los zapatos a chancleta.
Se levanta la serrana por aquella sierra fuera:
Vuelva usted, el caballero, se le olvida la montera.
Aunque fuera de oro y plata no volviera yo por ella;
en casa tendrán mis padres de qué hacerme otra más nueva,
y aunque no lo tuvieran, en la tienda la hubiera.
Vuelva usted, el caballero, lleve esta carta a su tierra.
Tráigala usted, la serrana, y venga usted con ella.
Por Dios le pido, el caballero, que no lo parle en su tierra.
No señora, no lo parlo hasta la ciudad primera.
Ya se corre por la villa, ya se corre por la aldea
que allá arriba en aquel alto hay una serrana fiera,
matadora de los hombres, ladrona de las haciendas.
Cuatrocientos de a caballo no se atrevieron con ella,
si no es por un pajarcito, por arrodeos que lleva;
la tiró un carabinazo y la ha dado en la cabeza.
¡Válgame Nuestra Señora, válgame la Magdalena!
De cien hombres que he matado sin que nadie lo supiera,
y ahora por un pajarcito he de ser descubierta.